Industria Láctea

La leche vuelve a los hogares, pero la informalidad absorbe la mitad del negocio

Las compras de lácteos crecieron después de varios años de caída, aunque los costos internos y el comercio informal condicionan la recuperación del sector.

Matías Cosenza
Periodista especializado en ganadería, avicultura y sanidad animal. Cubre mercados y tecnología aplicada a la producción pecuaria, con foco en la competitividad del sector agropecuario en América Latina.

El consumo de leche y derivados volvió a crecer en Colombia después de las caídas registradas en 2022 y 2023. Las compras de los hogares aumentaron alrededor de 3,5% durante 2025 y mantuvieron esa evolución en 2026, según Asoleche, aunque la informalidad cercana al 50% y los elevados costos de producción dificultan que la recuperación se distribuya entre toda la cadena.

La información difundida tras el 12.º Congreso Internacional de la Industria Láctea y el 18.º Congreso Panamericano de la Leche ubica el consumo en 167 litros equivalentes por persona al año. Sin embargo, durante la entrevista, la presidenta de Asoleche, Ana María Gómez Montes, situó la cifra cerca de 162 litros. Ambas referencias dejan a Colombia próxima a los 170 litros anuales señalados como parámetro de consumo por la FAO.

La mejora comenzó después de dos años de contracción. Durante 2024, el mercado se estabilizó y avanzó aproximadamente un 0,9%; desde 2025, el crecimiento se ubicó entre el 3,5% y el 3,7%. El desafío será sostener las compras cuando la inflación continúa condicionando las decisiones alimentarias de las familias.

El sector reúne una extensa red productiva e industrial. Genera cerca de 790.000 empleos directos, mueve $33,5 billones al año y aporta el 12,5% del PIB agropecuario colombiano, de acuerdo con las cifras presentadas por la entidad.

El costo colombiano supera al de sus competidores

La recuperación del consumo convive con una marcada diferencia de costos. En Colombia, el litro de leche cruda se paga alrededor de US$0,60, mientras en Argentina y Estados Unidos el valor se aproxima a US$0,40 o incluso se ubica por debajo.

Esa brecha afecta especialmente a las industrias alimentarias que utilizan leche en polvo como materia prima. Actualmente, el equivalente importado puede resultar más barato que el producido dentro del país, lo que limita la capacidad de competir tanto en el mercado interno como en el exterior.

La estructura de la producción también condiciona la eficiencia. Más de la mitad de las unidades dedicadas a la actividad lechera dispone de menos de cinco hectáreas, una atomización que dificulta incorporar tecnología, negociar mejores condiciones comerciales y reducir los costos por litro.

Asoleche propone concentrar las inversiones en automatización del ordeño, digitalización y herramientas para administrar los potreros. Estas tecnologías permitirían utilizar mejor el forraje, anticipar cambios climáticos y elevar la productividad de establecimientos pequeños sin exigir una ampliación inmediata de superficie.

El sector exportó más productos lácteos durante 2025 y elevó sus ventas externas por encima del 10%. Antioquia conserva el primer lugar en el índice de competitividad departamental, mientras Tolima comenzó a generar oportunidades comerciales con productos procesados como el arequipe.

Un mercado millonario con 50% de informalidad

La informalidad es el principal problema señalado por la industria. Cerca de la mitad de la leche circularía por canales que no cumplen completamente con los controles sanitarios, tributarios o comerciales, una proporción que altera la formación de precios y reduce la trazabilidad.

La venta de leche por debajo de los valores regulares afecta los ingresos de los productores formalizados y genera diferencias competitivas entre procesadores. Para Asoleche, resolver esa situación requerirá integrar a los pequeños ganaderos, mejorar la asociatividad y modernizar las normas que regulan la cadena.

Otro punto de atención es la utilización del lactosuero, un subproducto obtenido durante la elaboración de quesos. Este ingrediente posee aplicaciones legítimas en alimentos y suplementos proteicos, pero su uso para adulterar leche provocó cuestionamientos sanitarios y comerciales.

Según información transmitida por el Invima al gremio, los casos detectados de adulteración con lactosuero disminuyeron considerablemente durante 2025 y 2026. El producto puede aprovecharse industrialmente siempre que sea identificado correctamente y no se comercialice como leche.

Asoleche también busca impulsar el consumo mediante nuevos formatos, productos con mayor contenido proteico y presentaciones adaptadas a diferentes momentos del día. El congreso realizado en Medellín reunió a representantes de más de 16 países y analizó, entre otros asuntos, automatización, inteligencia artificial, nutrición y nuevos canales comerciales. 

La recuperación de las compras ofrece una mejora para una cadena que venía acumulando retrocesos. Su continuidad dependerá de reducir la diferencia de costos con otros países, incorporar a más productores al circuito formal y asegurar que los lácteos sigan siendo accesibles para los hogares colombianos.

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