El peso fuerte golpea al café colombiano y miles de productores ya sienten el impacto
La apreciación del peso colombiano reduce los ingresos de los caficultores pese al alto precio internacional del café y aumenta la presión sobre las exportaciones.
La apreciación del peso colombiano se ha convertido en el principal desafío económico para miles de caficultores, incluso en un contexto de elevados precios internacionales del café. En lo que va de 2026, la moneda colombiana se fortaleció cerca de un 17% frente al dólar, reduciendo el valor en pesos de cada exportación y afectando directamente la rentabilidad de uno de los sectores más importantes del agro nacional.
Para productores como Edmy Yojana Correa, caficultora de tercera generación en el departamento del Huila, el impacto ya es evidente. Aunque el café mantiene precios históricamente altos en los mercados internacionales, cada dólar recibido por sus ventas hoy representa menos ingresos para afrontar gastos como salarios, fertilizantes, transporte y mantenimiento de la finca.
La productora asegura que sus ingresos se redujeron cerca de un 40% respecto del año anterior, obligándola a evaluar nuevos créditos para sostener la actividad y continuar invirtiendo en una producción certificada bajo estándares ambientales.
La apreciación de las monedas también presiona a otros exportadores latinoamericanos
El fenómeno no afecta únicamente a Colombia. Desde comienzos de 2025, las principales monedas de América Latina registran una apreciación promedio cercana al 19% frente al dólar, impulsadas por la debilidad de la divisa estadounidense, las elevadas tasas de interés de la región y el renovado interés de los inversores internacionales por los mercados emergentes.
Mientras un dólar más débil favorece el poder adquisitivo de consumidores e importadores, genera el efecto contrario para quienes exportan materias primas cotizadas en esa moneda.
El impacto ya se observa en distintos sectores productivos. En Costa Rica, la fortaleza del colón contribuyó al cierre de plantaciones bananeras y a la pérdida de cientos de empleos. En Paraguay, industrias exportadoras revisan semanalmente sus estrategias financieras para adaptarse a un tipo de cambio que consideran persistente.
En Colombia, donde el café representa una de las principales fuentes de divisas y empleo rural, la preocupación es mayor debido al predominio de pequeñas explotaciones familiares que cuentan con escaso margen para absorber aumentos de costos.
El sector reclama herramientas para recuperar competitividad
La Federación Nacional de Cafeteros advirtió que la rápida apreciación del peso está deteriorando la competitividad del café colombiano e instó al Gobierno a ampliar los mecanismos de cobertura cambiaria y facilitar nuevas líneas de financiamiento para los productores.
Según el gremio, los caficultores dependen casi por completo del tipo de cambio porque venden su producción en dólares, mientras la mayor parte de sus costos operativos se pagan en pesos colombianos.
La situación también afecta a productores como Santiago Silva y Sonia Cortés, quienes invirtieron durante años para desarrollar una finca cafetera de alta calidad en los Andes orientales. Desde su primera cosecha comercial, sus ingresos disminuyeron alrededor de un 20%, pese a mantener un producto altamente valorado en los mercados internacionales.
Ante este escenario, muchos productores buscan compensar la pérdida cambiaria mediante una mayor diferenciación. La apuesta pasa por mejorar la calidad del café, obtener certificaciones de sostenibilidad y acceder a nichos premium capaces de pagar mejores precios. Sin embargo, estas estrategias también implican mayores inversiones y costos de producción.
Aunque los analistas consideran que las monedas latinoamericanas podrían mantenerse fuertes durante los próximos meses, el desafío para la caficultura colombiana será preservar su competitividad sin resignar calidad. Si el tipo de cambio continúa apreciándose, miles de pequeños productores enfrentarán un escenario donde vender más café ya no necesariamente significará obtener mayores ganancias, poniendo bajo presión la sostenibilidad económica de una de las cadenas agrícolas más emblemáticas del país.

