La crisis de la carne en EE.UU. impulsa un boom ganadero en México y amenaza miles de empleos

El cierre de la frontera al ganado mexicano por el gusano barrenador dispara exportaciones de carne y profundiza la escasez bovina en Estados Unidos.

Matías Cosenza
Periodista especializado en ganadería, avicultura y sanidad animal. Cubre mercados y tecnología aplicada a la producción pecuaria, con foco en la competitividad del sector agropecuario en América Latina.

El cierre de la frontera de Estados Unidos al ingreso de ganado mexicano, una medida adoptada para frenar la propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo, está generando profundas consecuencias económicas en ambos lados de la frontera. A un año de la restricción y tras confirmarse esta semana el primer caso de la plaga en Texas en seis décadas, la industria bovina estadounidense enfrenta una fuerte contracción, mientras México aprovecha la oportunidad para expandir su negocio exportador de carne.

La decisión, respaldada por el gobierno de Donald Trump y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), buscaba proteger la sanidad animal. Sin embargo, también está acelerando un cambio estructural en la cadena de suministro de carne bovina de América del Norte.

La crisis de la carne en EE.UU. impulsa un boom ganadero en México y amenaza miles de empleos

Uno de los casos más emblemáticos es el de Lubbock Feeders, un feedlot de Texas con más de 70 años de historia que hoy se encuentra al borde del cierre.

La empresa, que durante décadas dependió en gran medida del ingreso de ganado mexicano para engorde, pasó de operar con capacidad para 40.000 cabezas a albergar apenas unas 4.000. Los corrales vacíos reflejan una realidad que afecta a buena parte del sector ganadero estadounidense.

Antes de las restricciones, Estados Unidos importaba más de un millón de bovinos mexicanos por año, equivalentes a entre el 4% y el 5% de los animales destinados a la producción de carne en el país. Ese flujo sostenía miles de puestos de trabajo en transporte, alimentación animal, servicios veterinarios y procesamiento industrial.

Ahora, gran parte de esa actividad económica permanece en México.

La crisis de la carne en EE.UU. impulsa un boom ganadero en México y amenaza miles de empleos

La situación se agrava porque Estados Unidos atraviesa además una de las mayores reducciones de stock bovino de su historia.

El rodeo nacional cayó a su nivel más bajo en 75 años, afectado por años consecutivos de sequía, incendios en las Grandes Llanuras y elevados costos de producción. Como consecuencia, los precios de la carne vacuna alcanzaron máximos históricos durante 2026.

La recuperación no será rápida. Los especialistas estiman que reconstruir el rodeo estadounidense podría demandar al menos dos años, siempre que mejoren las condiciones climáticas y económicas para los productores.

Muchos ganaderos siguen mostrando cautela debido a la incertidumbre sobre la rentabilidad futura y al impacto persistente de la sequía en regiones clave.

La crisis de la carne en EE.UU. impulsa un boom ganadero en México y amenaza miles de empleos

Mientras tanto, los productores mexicanos están transformando una crisis sanitaria en una oportunidad de negocios.

En lugar de exportar animales vivos a Estados Unidos, cada vez más empresas están apostando por engordar, faenar y procesar la carne dentro de México, capturando una mayor porción del valor agregado.

Los resultados comienzan a verse en las estadísticas. Las exportaciones mexicanas de carne vacuna hacia Estados Unidos crecieron 23% durante los primeros cuatro meses de 2026, impulsadas por nuevas inversiones en frigoríficos, plantas de procesamiento y capacidad logística.

En estados como Coahuila, las autoridades trabajan junto al sector privado para ampliar la infraestructura certificada para exportación, buscando consolidar el crecimiento del negocio.

Productores mexicanos aseguran que el cambio está generando mejores márgenes y nuevas oportunidades laborales en las regiones ganaderas.

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La escasez de ganado no solo afecta a los feedlots. Los grandes frigoríficos también enfrentan dificultades para mantener niveles eficientes de operación.

Empresas líderes del sector redujeron actividad en algunas plantas e incluso avanzaron con cierres definitivos, afectando miles de empleos. Los altos costos de la hacienda continúan presionando la rentabilidad de la industria procesadora.

Al mismo tiempo, los consumidores estadounidenses enfrentan precios más elevados en supermercados y restaurantes, un tema que comienza a ganar relevancia política de cara a las elecciones legislativas de medio término.

Entre la sanidad animal y la competitividad

Desde el USDA sostienen que la prioridad sigue siendo evitar la expansión del gusano barrenador, un parásito capaz de afectar al ganado y otros animales de sangre caliente.

Las autoridades consideran que la suspensión de importaciones ayudó a retrasar el ingreso de la plaga y adelantaron que los puertos de entrada para ganado mexicano permanecerán cerrados hasta nuevo aviso.

Sin embargo, dentro de la industria crece el debate sobre el costo económico de esta estrategia. Mientras Estados Unidos lucha contra la escasez de animales y la pérdida de competitividad, México continúa fortaleciendo su posición en el mercado regional de carne.

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