Uruguay exportó lana y carne ovina por US$ 145 millones en ocho meses, con China, Italia y Brasil como motores
El sector ovino generó 3,1 % más divisas que en 2024, con la lana fina liderando el crecimiento y la carne mostrando un retroceso en volumen pero con mejores precios.
El sector ovino uruguayo cerró los primeros ocho meses de 2025 con exportaciones por US$ 145,3 millones, un crecimiento de 3,1 % respecto al mismo período de 2024, según el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL). El desempeño estuvo marcado por el impulso de la lana y sus subproductos, que generaron US$ 102,8 millones con una mejora interanual del 5,3 %, mientras que la carne ovina registró ventas por US$ 42,3 millones, con una leve caída del 1,9 %.
La lana sigue siendo la columna vertebral del negocio, representando el 70,8 % del total exportado, frente al 29,1 % de la carne. En este rubro, el comportamiento fue dispar: la lana sucia sumó US$ 40,1 millones (+9,6 %), la lana lavada alcanzó US$ 16,3 millones (+10,4 %), y los tops descendieron a US$ 36,5 millones (-3,6 %), afectados por la menor demanda alemana, aunque con un incremento del 10 % en compras de Italia, que se consolidó como el principal mercado para esta categoría.
El análisis por micronaje confirma que la lana fina gana protagonismo. Las fibras menores a 21 micras representaron el 26 % del volumen exportado, con un crecimiento de 24 % en comparación con 2024. En valor, significaron un aumento del 23 %, mostrando que las preferencias internacionales se inclinan cada vez más por lanas de mayor calidad. En contraste, las categorías de micras más gruesas registraron descensos tanto en volumen como en valor.
Entre enero y agosto, Uruguay colocó lana en 41 países, aunque tres destinos concentraron más del 65 % de los ingresos. China lideró con US$ 44,6 millones (43 % del total), sobre todo en lana sucia, donde absorbió el 82 % de los embarques. Italia se afianzó como segundo destino con US$ 14,3 millones (14 %), destacando en tops y lana lavada, mientras que Alemania quedó en tercer lugar con US$ 9,5 millones (9 %), reflejando la baja en la demanda de tops. Otros mercados también mostraron dinamismo: Egipto ganó peso en lana sucia con 7,7 % de participación, e India duplicó su demanda de lana lavada hasta representar el 16,4 % del valor exportado en esta categoría.
En términos físicos, Uruguay exportó 26,1 millones de kilos de lana base sucia, un 7 % menos que en 2024. El 46,6 % se envió como lana sucia, el 31,1 % como tops y el 22,3 % como lana lavada. Las tres presentaciones registraron caídas en volumen, aunque el aumento de precios internacionales permitió compensar parcialmente esa contracción. Desde el SUL remarcaron que "el desempeño positivo de las lanas finas refleja la preferencia de los mercados más exigentes y abre una oportunidad para consolidar la estrategia de diferenciación del Uruguay".
Por su parte, la carne ovina exportó 7,2 millones de kilos, lo que implicó una fuerte contracción del 31,4 % en volumen frente a 2024. Sin embargo, el impacto en valor fue menor gracias a un mejor precio promedio, que sostuvo las ventas en US$ 42,3 millones. Brasil se mantuvo como principal comprador con US$ 12 millones (29 % del total), aunque con una caída del 23 %. Israel escaló posiciones y se convirtió en el segundo destino con US$ 9,4 millones (22 %), multiplicando por 17 sus importaciones respecto al año anterior. China, en cambio, redujo sus compras a la mitad, quedando en tercer lugar con apenas US$ 4,4 millones (11 %).
El balance confirma que el rubro ovino uruguayo atraviesa una etapa de transición marcada por la revalorización de la lana fina y por la necesidad de adaptarse a la volatilidad de la demanda internacional de carne. El desafío será sostener la competitividad en un contexto de mayores exigencias sanitarias y ambientales, consolidando a Uruguay como proveedor confiable en los mercados más exigentes del mundo.

