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Aceite de palma sube y corta racha bajista con impulso del petróleo global

El aceite de palma registró su primera suba semanal en tres semanas, impulsado por el alza del crudo y la debilidad del ringgit, en un mercado marcado por tensiones geopolíticas.

Gabriela Mendoza
Periodista especializada en agroindustria y comercio internacional. Analiza exportaciones, cadenas de valor y el impacto de políticas públicas en la competitividad del agro en América Latina.

El mercado global de aceite de palma mostró señales de recuperación el 25 de abril de 2026, cuando los futuros en Malasia cerraron la semana con subas tras tres semanas consecutivas de caídas. El movimiento fue impulsado por el alza del petróleo crudo, la debilidad del ringgit y un contexto geopolítico más tenso, factores que impactan directamente en los precios energéticos y agrícolas.

El contrato de referencia para julio en la Bolsa de Derivados de Malasia subió un 0,35% en la jornada, alcanzando los 4.531 ringgit por tonelada (US$1.159), acumulando una mejora semanal del 3,28%. Esta recuperación se produce en un escenario donde los precios del crudo vuelven a ganar protagonismo debido a temores de escalada militar en Medio Oriente, particularmente tras tensiones entre Estados Unidos e Irán.

El vínculo entre energía y agricultura vuelve a quedar en evidencia: un petróleo más caro mejora la competitividad del aceite de palma como insumo para biodiesel, fortaleciendo su demanda global. Desde el Malaysian Palm Oil Council (MPOC) señalaron que los precios podrían mantenerse por encima de los 4.500 ringgit por tonelada en el corto plazo, apoyados en mejores márgenes del biodiesel y posibles desarrollos climáticos asociados a El Niño.

Sin embargo, el mercado no está exento de presiones. La caída de los aceites vegetales competidores, como el aceite de soja en Dalian (-1,04%) y el propio aceite de palma en ese mercado (-0,37%), limitó las subas. En paralelo, el aceite de soja en Chicago registró una leve mejora del 0,53%, reflejando la volatilidad del complejo oleaginoso a nivel global.

Para América Latina, este escenario tiene implicancias directas. Países productores como Colombia, Ecuador y Brasil observan con atención la evolución del aceite de palma, mientras que en Argentina el impacto se da a través del mercado de aceites vegetales y el biodiesel, donde los precios internacionales influyen en la rentabilidad y en las decisiones de industrialización.

Además, la depreciación del ringgit -moneda clave en este mercado- volvió más competitivo al aceite de palma para compradores internacionales, reforzando la demanda externa en un contexto de alta sensibilidad cambiaria.

Desde el punto de vista técnico, analistas proyectan que el precio podría moverse en un rango acotado entre 4.517 y 4.531 ringgit, tras no lograr superar una resistencia clave en los 4.639 ringgit por tonelada.

En un mercado global cada vez más interconectado, el aceite de palma vuelve a posicionarse como un termómetro de la relación entre energía, clima y geopolítica, con impactos que trascienden Asia y alcanzan de lleno a América Latina.

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