América Latina

Asia mueve el tablero y dispara una nueva oportunidad para la soja sudamericana

El salto del petróleo y la presión sobre el aceite de palma impulsan al aceite de soja de Brasil y Argentina en los mercados asiáticos.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El aceite de soja de Sudamérica comenzó a ganar competitividad en Asia en medio de la suba internacional del petróleo, el crecimiento de la demanda de biocombustibles y cambios en el comercio mundial de aceites vegetales. El fenómeno, analizado esta semana por operadores y consultoras internacionales, está modificando el flujo comercial entre Asia y América del Sur, especialmente para Brasil y Argentina, que aumentan su protagonismo en exportaciones de aceite de soja. El tema cobra relevancia porque el mercado energético empieza a influir cada vez más sobre los precios agrícolas y sobre las decisiones de compra de grandes importadores asiáticos.

La energía y los biocombustibles cambian el comercio agrícola

En las últimas semanas, los precios internacionales del aceite de soja mostraron una fuerte recuperación impulsada por el rally del petróleo y la expansión de los programas de biodiésel en distintos países.

En paralelo, el sudeste asiático continúa ajustando su política energética. Indonesia avanzará con el mandato B50 de biodiésel desde julio, mientras Malasia analiza mezclas superiores al actual B10. Estas medidas incrementan el consumo interno de aceite de palma y reducen el volumen disponible para exportación.

La demanda de biocombustibles y el avance del petróleo fortalecen el negocio global del aceite de soja sudamericano.

La demanda de biocombustibles y el avance del petróleo fortalecen el negocio global del aceite de soja sudamericano.

Ese escenario comenzó a favorecer al aceite de soja sudamericano, especialmente en mercados asiáticos que buscan alternativas competitivas frente al encarecimiento del aceite de palma.

Datos del mercado muestran que tanto Brasil como Argentina llegaron a operar con primas relevantes frente a referencias asiáticas de aceite de palma, impulsadas por expectativas de menor disponibilidad global y por el fortalecimiento del complejo energético.

La situación también estuvo acompañada por una fuerte actividad especulativa en Chicago, donde los futuros del aceite de soja alcanzaron niveles máximos desde 2022.

Brasil y Argentina aumentan oferta, pero enfrentan presión logística

A pesar de la mejora en competitividad, el mercado físico sudamericano continúa condicionado por una elevada oferta regional y por costos logísticos cada vez más altos.

La cosecha de soja y la intensa actividad de molienda en Brasil y Argentina incrementaron la disponibilidad exportable, generando mayor competencia entre vendedores y presión sobre las primas FOB.

Las exportaciones sudamericanas de soja y derivados ganan protagonismo en Asia impulsadas por la demanda de biocombustibles y la suba internacional de la energía.

Las exportaciones sudamericanas de soja y derivados ganan protagonismo en Asia impulsadas por la demanda de biocombustibles y la suba internacional de la energía.

En Brasil, el uso de aceite de soja para biodiésel alcanzó en marzo unas 573.000 toneladas, representando cerca del 72% del consumo total de materias primas destinadas a ese combustible, el nivel más alto desde agosto de 2025.

Al mismo tiempo, las exportaciones brasileñas de grasas y aceites vegetales muestran un crecimiento acelerado respecto del año pasado, reforzando la presencia sudamericana en Asia.

Sin embargo, el negocio enfrenta un límite importante: los costos de flete marítimo. Operadores del mercado señalaron que las tarifas hacia Asia aumentaron con fuerza en las últimas semanas, con referencias cercanas a US$ 130 por tonelada, afectando la competitividad final del producto.

Además, los conflictos geopolíticos y las tensiones en Medio Oriente continúan generando incertidumbre sobre costos energéticos, disponibilidad logística y comercio global.

El mercado considera que, mientras la demanda de biocombustibles siga creciendo y Asia necesite asegurar abastecimiento de aceites vegetales, Sudamérica continuará teniendo oportunidades estratégicas. Aunque el desafío seguirá pasando por sostener competitividad en un escenario donde la energía y el transporte pesan cada vez más sobre el negocio agrícola.

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