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Australia cierra acuerdo con la UE y la carne queda lejos de lo esperado

El nuevo TLC con la Unión Europea generó críticas del sector ganadero australiano por cuotas limitadas para carne vacuna y ovina, en un mercado considerado estratégico.

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El gobierno de Australia firmó un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, pero el resultado generó una fuerte reacción negativa en el sector agropecuario, especialmente en la industria cárnica, que considera que las condiciones pactadas no mejoran de manera significativa el acceso a uno de los mercados más valiosos para las exportaciones.

El anuncio fue realizado por el primer ministro Anthony Albanese junto a autoridades europeas, en un entendimiento que busca ampliar el comercio bilateral, aunque las principales organizaciones rurales advirtieron que el impacto para la producción ganadera será limitado.

El punto más cuestionado por la industria son las cuotas de exportación de carne, consideradas muy inferiores a las expectativas que tenía el sector durante la negociación.

En el caso de la carne vacuna, el acuerdo establece un cupo de 30.600 toneladas peso canal, aunque en los primeros años el volumen efectivo será de unas 10.200 toneladas, muy por debajo de las 50.000 toneladas que reclamaban los productores y también inferior al acceso otorgado a otros países competidores.

Para la carne ovina y caprina, el cupo acordado será de 25.000 toneladas, lejos de las 67.000 toneladas que el sector consideraba necesarias para lograr una apertura comercial real en el mercado europeo.

Desde Cattle Australia, su presidente Garry Edwards calificó el resultado como "decepcionante" y sostuvo que el acuerdo no refleja el peso que tiene el sector ganadero en la economía australiana. En la misma línea, el Consejo de la Industria Cárnica Australiana (AMIC) señaló que el tratado termina limitando el comercio en lugar de expandirlo, consolidando una desventaja frente a otros proveedores internacionales.

Otro punto que generó preocupación es el tratamiento de la carne alimentada a grano, uno de los segmentos de mayor valor agregado para Australia. Según el nuevo esquema, estos envíos deberán pagar un arancel del 7,5% dentro de la cuota, cuando anteriormente podían ingresar sin impuestos bajo otros mecanismos comerciales.

Las críticas también se enfocan en la falta de reciprocidad en el acuerdo. Mientras Australia otorgó un acceso amplio para productos europeos, el ingreso de carne roja al bloque comunitario continuará sujeto a restricciones de volumen, lo que limita la competitividad en un mercado de alto poder adquisitivo.

Desde la Federación Nacional de Agricultores (NFF) advirtieron que el tratado no representa avances sustanciales para el acceso agrícola y que las condiciones acordadas podrían afectar al sector durante años, en un contexto marcado por mayores costos de producción, tensiones comerciales y cambios en la logística internacional.

Para el sector ganadero australiano, el resultado del acuerdo llega en un momento donde el acceso a mercados es un factor decisivo para sostener la rentabilidad. La demanda global de proteína animal continúa creciendo, pero la competencia también se intensifica, especialmente con países que ya cuentan con ventajas arancelarias en Europa.

El TLC con la Unión Europea es visto por gran parte de la industria como una oportunidad desaprovechada, que deja a la carne australiana en una posición menos competitiva frente a otros exportadores en uno de los destinos más importantes del comercio mundial.

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