Productores avícolas enfrentan la resistencia a insecticidas con nuevas estrategias

Rotación química, monitoreo y uso combinado de tecnologías emergen como claves para sostener el control de plagas en granjas avícolas.

Matías Cosenza
Periodista especializado en ganadería, avicultura y sanidad animal. Cubre mercados y tecnología aplicada a la producción pecuaria, con foco en la competitividad del sector agropecuario en América Latina.

Los productores avícolas están adoptando nuevas estrategias para enfrentar la creciente resistencia de plagas a los insecticidas, un fenómeno que compromete la eficiencia sanitaria en granjas y que fue uno de los ejes del congreso PEAK 2026 realizado en Minneapolis entre el 14 y el 16 de abril. El desafío cobra relevancia porque impacta directamente en la productividad, los costos y el bienestar animal.

El problema surge cuando los insectos son expuestos de forma repetida a los mismos principios activos, lo que favorece la supervivencia de individuos resistentes. Con el tiempo, estas poblaciones se vuelven dominantes y reducen la eficacia de los tratamientos tradicionales.

Uno de los puntos centrales es comprender que los insecticidas se clasifican por modo de acción, identificado en las etiquetas mediante números de grupo. La recomendación técnica es rotar entre distintos grupos químicos, y no simplemente cambiar de marca comercial, para evitar que las plagas se adapten.

En la práctica, esto implica alternar entre clases como piretroides (Grupo 3A) y neonicotinoides (Grupo 4A), con cambios al menos una vez al año. Este enfoque permite reducir la presión de selección sobre los insectos y prolongar la vida útil de los productos disponibles.

Rotación, monitoreo y control integral de plagas

Uno de los mecanismos más complejos es la resistencia metabólica, donde los insectos desarrollan enzimas capaces de neutralizar el insecticida antes de que actúe. Para contrarrestarlo, se utilizan sinergistas como el piperonil butóxido (PBO), que bloquea esos procesos y mejora la eficacia del tratamiento.

Productores avícolas enfrentan la resistencia a insecticidas con nuevas estrategias

Otra herramienta clave son los reguladores de crecimiento de insectos (IGR), que no eliminan directamente a los adultos, sino que impiden el desarrollo de las fases inmaduras. Este punto es crítico, ya que más del 80% de la población de plagas se encuentra en estados juveniles en un momento dado.

La combinación de un insecticida convencional con un IGR permite actuar sobre todo el ciclo biológico, evitando que nuevas generaciones refuercen la resistencia. A su vez, los especialistas recomiendan tratar toda la instalación, ya que las aplicaciones parciales dejan focos activos que pueden regenerar la infestación.

El monitoreo continuo aparece como otro pilar. Evaluar si las poblaciones disminuyen después de cada aplicación permite detectar a tiempo posibles fallas en el control. Si los niveles no bajan, es probable que la resistencia ya esté presente y sea necesario ajustar el programa.

Los productores que incorporan estos enfoques de manera anticipada logran mantener un control más estable en el tiempo. En cambio, quienes reaccionan cuando los tratamientos dejan de funcionar enfrentan mayores costos y menos alternativas para recuperar la eficacia sanitaria en sus sistemas productivos.

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