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El petróleo empuja al azúcar y el mercado teme una menor oferta mundial

Nueva York y Londres cerraron con subas mientras el crudo fortalece al etanol. Tailandia, Brasil y Europa suman señales de menor producción.

Lucia Beltran
Periodista agroalimentaria especializada en América Latina. Analiza mercados, innovación y el impacto de políticas públicas en el sector agroindustrial.

El azúcar cerró este miércoles 9 de septiembre con ganancias en Nueva York y Londres, impulsado por una suba cercana al 3% del petróleo y por crecientes dudas sobre la disponibilidad mundial del producto. El contrato de octubre en Nueva York avanzó 30 puntos hasta 18,40 centavos de dólar por libra, mientras que en Londres la misma posición llegó a US$534,30 por tonelada. El movimiento importa para el agro porque un crudo más caro mejora la competitividad del etanol y puede modificar la decisión de las industrias sobre cuánto de la caña destinan al biocombustible y cuánto a fabricar azúcar.

La relación entre ambos mercados es especialmente importante en países con industrias sucroenergéticas. Cuando el etanol ofrece mejores márgenes, aumenta el incentivo para utilizar una mayor proporción de caña en su elaboración. Si ese movimiento se profundiza, la consecuencia puede ser una menor disponibilidad de azúcar para el mercado internacional, justamente cuando las previsiones para la próxima campaña comienzan a mostrar un balance más ajustado.

El petróleo alcanzó su cotización más elevada en aproximadamente tres meses y una semana. Aunque el vínculo entre crudo y azúcar no determina por sí solo el precio del commodity agrícola, su avance agregó un argumento alcista a un mercado que ya estaba observando problemas productivos en algunos de sus principales proveedores.

Tailandia y Europa agregan presión a un mercado que podría entrar en déficit

Una de las señales más relevantes llegó desde Tailandia, segundo exportador mundial. La Thai Sugar Millers Corp proyectó que la producción del país podría disminuir 17% durante la campaña 2026/27 y ubicarse alrededor de 10 millones de toneladas. Una reducción de esa magnitud limitaría el volumen disponible para exportación y tendría incidencia sobre el comercio internacional.

Las estimaciones globales también empiezan a reflejar esa menor holgura. La Organización Internacional del Azúcar (ISO) proyecta para 2026/27 un déficit mundial de 200.000 toneladas, después de un superávit estimado en 1,1 millones de toneladas durante 2025/26. La producción global alcanzaría 180,1 millones de toneladas, aproximadamente 1% menos que en el ciclo anterior.

El tamaño del déficit, sin embargo, está lejos de generar consenso. Green Pool calcula un faltante de 3,2 millones de toneladas, StoneX lo ubica en 1,7 millones y Covrig Analytics estima unas 300.000 toneladas. Las diferencias muestran la incertidumbre existente sobre la magnitud del ajuste, pero las principales proyecciones mencionadas coinciden en un punto: el mercado podría pasar de superávit a déficit.

Europa suma otra preocupación. La combinación de sequía y temperaturas elevadas deterioró las perspectivas de la campaña y, según datos de S&P Global Energy, la producción conjunta de la Unión Europea y Reino Unido podría caer hasta 14,98 millones de toneladas, su menor nivel en 11 años.

Brasil puede inclinar la balanza entre azúcar y etanol

El comportamiento de Brasil será determinante por su peso en la producción y exportación mundial. En el Centro-Sur, la producción de azúcar registró en junio una caída interanual del 26,3%, hasta 3,903 millones de toneladas, de acuerdo con los datos de Unica mencionados en el reporte.

A esa menor producción se suma ahora la evolución del petróleo. Si la valorización del crudo sostiene mejores precios para el etanol, las plantas brasileñas podrían encontrar mayores incentivos para orientar caña hacia el biocombustible. Cada modificación en esa mezcla productiva adquiere importancia para el abastecimiento mundial, debido al volumen que Brasil aporta al comercio de azúcar.

El petróleo empuja al azúcar y el mercado teme una menor oferta mundial

El clima agrega otra variable. Los posibles efectos de El Niño sobre las lluvias permanecen entre los factores que sigue el mercado para Brasil, India y Tailandia. Los tres países tienen suficiente peso productivo como para que modificaciones importantes en sus cosechas puedan alterar las proyecciones internacionales.

India, sin embargo, introduce un elemento que podría moderar las subas. Su gobierno redujo de 400 a 200 toneladas el límite de existencias permitido a los revendedores entre el 15 de septiembre y el 20 de noviembre, buscando aumentar la disponibilidad doméstica y limitar movimientos especulativos. Una mayor oferta interna podría reducir sus necesidades de compras externas.

El país había autorizado en agosto la importación de hasta 1 millón de toneladas de azúcar crudo libre de impuestos hasta el 31 de octubre. Al mismo tiempo, el monzón continúa bajo observación: las precipitaciones acumuladas entre junio y el 7 de septiembre se encontraban 14% por debajo del promedio, aunque la situación mejoró considerablemente frente al déficit de 42% registrado a finales de junio.

Con el azúcar en 18,40 centavos por libra en Nueva York y US$534,30 por tonelada en Londres, los operadores ya no observan solamente las cosechas. El petróleo volvió a convertirse en una pieza decisiva: si continúa fortaleciendo al etanol mientras Tailandia, Europa y Brasil ofrecen menos azúcar, la competencia por cada tonelada de caña podría adquirir todavía más peso en la formación de los precios internacionales.

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