El azúcar toca máximos de varias semanas y Tailandia suma presión con una caída del 17%
El crudo saltó más de 6% y fortaleció al etanol, mientras Tailandia proyecta una caída del 17% en su producción y crecen las señales de déficit global.
El azúcar cerró con fuertes subas este jueves 10 de septiembre en los mercados internacionales, impulsado por un petróleo que avanzó más de 6% y alcanzó su mayor cotización en tres meses y medio, mientras aumentan las preocupaciones por la disponibilidad mundial del endulzante. En Nueva York, el contrato de octubre ganó 33 puntos hasta 18,73 centavos de dólar por libra, y en Londres la misma posición alcanzó US$ 538,30 por tonelada. El movimiento importa especialmente para los países cañeros porque un crudo más caro fortalece la competitividad del etanol y puede alterar el destino industrial de la caña.
La conexión entre ambos mercados pasa directamente por los ingenios, especialmente en Brasil. Cuando el petróleo encarece los combustibles fósiles, el etanol puede volverse relativamente más atractivo, aumentando el incentivo económico para destinar una mayor proporción de la caña al biocombustible. Si eso ocurre, queda menos materia prima disponible para fabricar azúcar y el mercado comienza a incorporar esa posibilidad en los precios.
No significa que cada aumento del petróleo provoque automáticamente una reducción equivalente de la producción azucarera. Las decisiones de los ingenios también dependen de precios relativos, contratos, capacidad industrial y condiciones del mercado interno. Sin embargo, el salto energético llegó justo cuando las perspectivas de oferta mundial ya mostraban señales de mayor ajuste.
Tailandia enciende otra alarma con una caída proyectada del 17%
La atención también está puesta en Tailandia, uno de los grandes exportadores mundiales, donde la Thai Sugar Millers Corp proyectó una producción cercana a 10 millones de toneladas para la campaña 2026/27. De concretarse, representaría una caída del 17% respecto del ciclo anterior y reduciría la disponibilidad exportable de uno de los proveedores relevantes del comercio internacional.
A ese escenario se suman las estimaciones de la Organización Internacional del Azúcar (ISO). La entidad proyecta para 2026/27 una producción mundial de 180,1 millones de toneladas, 1% inferior a la campaña anterior, y un déficit de aproximadamente 200.000 toneladas. El dato marca un cambio respecto de 2025/26, cuando el balance habría dejado un superávit de 1,1 millones.
Las proyecciones privadas muestran incluso escenarios más ajustados, aunque con diferencias importantes entre sí. Green Pool calcula un déficit de 3,2 millones de toneladas, StoneX lo ubica en 1,7 millones y Covrig Analytics en 300.000 toneladas. La amplitud entre las estimaciones muestra que todavía existe incertidumbre sobre el tamaño del faltante, pero coincide en colocar a la oferta como uno de los principales factores que seguirá el mercado.
Europa aporta otro elemento. Las condiciones secas y las altas temperaturas deterioraron las perspectivas para la remolacha azucarera y, según estimaciones de S&P Global Energy, la producción conjunta de azúcar de la Unión Europea y Reino Unido podría ubicarse en 14,98 millones de toneladas, su menor nivel en 11 años.
Brasil y la India pueden cambiar la ecuación del mercado
Brasil vuelve a ocupar un lugar decisivo porque combina su condición de mayor productor mundial de azúcar con una enorme industria de etanol. Los últimos datos disponibles para el Centro-Sur mostraron una caída interanual del 26,3% en la producción azucarera de junio, hasta 3,903 millones de toneladas, según la información de la industria.
Con el petróleo en fuerte alza, el mercado seguirá especialmente el denominado mix de producción de los ingenios brasileños: cuánto de la caña termina convertido en azúcar y cuánto se dirige a etanol. Una mayor participación del biocombustible podría restringir todavía más la oferta de azúcar, aunque esa decisión dependerá de cómo evolucione la relación de precios durante los próximos meses.
India representa el contrapeso. El país autorizó en agosto la importación de hasta 1 millón de toneladas de azúcar crudo sin aranceles hasta el 31 de octubre, pero las decisiones recientes para aumentar la disponibilidad doméstica podrían reducir sus necesidades externas. Al mismo tiempo, las lluvias monzónicas acumuladas entre junio y comienzos de septiembre permanecían por debajo del promedio, manteniendo la producción agrícola bajo observación.
El mercado entra así en una etapa en la que energía y agricultura vuelven a cruzarse directamente. El petróleo puede mejorar la ecuación del etanol justo cuando Tailandia proyecta menos azúcar, Europa enfrenta una producción reducida y distintos analistas anticipan un balance mundial deficitario. La evolución de Brasil será determinante: cada tonelada de caña que cambie de azúcar a etanol puede adquirir mayor peso en un mercado internacional que ya comienza a pagar por una oferta potencialmente más ajustada.

