Bioinsumos: la pelea por la rentabilidad redefine el negocio agrícola en Latam
El mercado de bioinsumos crece fuerte en América Latina, pero expertos advierten que sólo las empresas que logren diferenciarse podrán capturar valor y sostener márgenes.
El mercado de los bioinsumos volvió a quedar en el centro de la escena durante A Todo Trigo 2026, realizado el 14 y 15 de mayo en Mar del Plata, donde especialistas internacionales advirtieron que el crecimiento del negocio ya no garantiza rentabilidad. Ignacio Moyano, vicepresidente de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica de DunhamTrimmer, aseguró que la próxima etapa del sector estará marcada por la capacidad de diferenciar productos y transformar innovación en valor económico concreto para el productor. La definición importa especialmente para Argentina, donde el agro busca mejorar eficiencia, sustentabilidad y competitividad en plena recuperación de la campaña fina.
"El mercado está creciendo, pero el valor lo capturan quienes logran diferenciarse", afirmó Moyano durante el panel "Uso de Bioinsumos en la Agricultura y Tecnologías de Aplicación". Según explicó, la región atraviesa un fuerte proceso de expansión de soluciones biológicas, aunque con una presión creciente sobre precios y márgenes debido al ingreso masivo de empresas con ofertas similares.
Las proyecciones presentadas por DunhamTrimmer muestran que el mercado latinoamericano de bioinsumos podría alcanzar los US$ 6.700 millones hacia 2030, impulsado principalmente por segmentos de biocontrol y bioestimulantes. El crecimiento proyectado ronda el 14% anual entre 2025 y 2030, consolidando a la región como uno de los principales polos globales de expansión biológica.
Sin embargo, el informe también advierte un fenómeno clave: la oferta crece más rápido que la demanda. Esa dinámica genera un escenario de mayor competencia, donde muchas compañías apuestan al volumen pero muestran bajos niveles de diferenciación técnica.
"No es la adopción el verdadero desafío, sino la captura de valor", sostuvo Moyano ante productores, técnicos y empresas del sector cerealero.
El ejecutivo remarcó que las empresas que lideren el negocio serán aquellas capaces de construir evidencia agronómica sólida, desarrollar soluciones adaptadas a sistemas productivos específicos y ofrecer acompañamiento técnico permanente.
Brasil lidera y Argentina busca posicionarse
Dentro del mapa regional, Brasil aparece como el gran motor del mercado biológico. Según DunhamTrimmer, concentra cerca del 50% del mercado latinoamericano, favorecido por un marco regulatorio más desarrollado, elevada adopción tecnológica y una fuerte integración entre agricultura digital y biológicos.
En contraste, Argentina muestra una adopción más conservadora, aunque con alto potencial técnico. El mercado local fue valuado en alrededor de US$ 124 millones en 2024, con productores enfocados principalmente en eficiencia económica y retorno agronómico.
Aun así, Moyano destacó que el país mantiene ventajas estratégicas relevantes: capital profesional altamente capacitado, fuerte desarrollo técnico y creciente incorporación de tecnologías vinculadas a la sustentabilidad y las buenas prácticas agrícolas (BPA).
En paralelo, mercados como México, Colombia, Perú y Chile avanzan hacia modelos de especialización técnica, con foco en soluciones premium y agricultura regenerativa.
Otro fenómeno que gana fuerza en el sector es la consolidación empresarial. Fondos de inversión, multinacionales y capital estratégico incrementan su participación en startups de microbiología agrícola, captura de carbono y soluciones biológicas aplicadas al campo.
Las operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) comienzan a transformarse en una herramienta clave para escalar innovación y ganar posicionamiento tecnológico dentro de la cadena de valor agropecuaria.
Moyano vinculó además el crecimiento del segmento con las nuevas exigencias del comercio global. En ese marco, señaló que acuerdos internacionales como el Mercosur-Unión Europea podrían elevar los estándares de sustentabilidad y trazabilidad exigidos para exportar alimentos.
Para el especialista, la innovación biológica será cada vez más determinante para sostener competitividad, mejorar rindes y reducir el impacto ambiental en los sistemas agrícolas latinoamericanos.
El debate sobre bioinsumos se dio en un contexto especialmente favorable para el trigo argentino. La campaña 2026 proyecta una superficie cercana a 6,7 millones de hectáreas, un nivel similar al récord alcanzado en 2021/22.
La mejora en los perfiles de humedad, luego de años marcados por la sequía, y una relación insumo-producto más favorable impulsan expectativas positivas para el cereal y otros cultivos de invierno como cebada, colza, carinata y camelina.
En ese escenario, los bioinsumos aparecen cada vez más integrados a las estrategias de eficiencia productiva, reducción de costos y sustentabilidad. Pero el mensaje central del encuentro fue claro: el crecimiento del mercado ya no alcanza por sí solo.
La nueva etapa del negocio biológico en América Latina estará definida por quién logre convertir innovación técnica en rentabilidad tangible para el productor y en ventaja competitiva dentro de los agronegocios globales.

