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Bolivia logra acceso al mercado alemán para exportar cuero bovino

Con un protocolo sanitario aprobado por SENASAG, Bolivia habilita la exportación de cuero bovino a Alemania y apunta a revalorizar un subproducto clave de la ganadería.

AgroLatam
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Bolivia dio un paso relevante en su estrategia de diversificación agroexportadora al completar el protocolo sanitario que habilita la exportación de cuero bovino al mercado alemán, uno de los destinos más exigentes del mundo en materia de sanidad, trazabilidad y estándares ambientales. La medida fue confirmada por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) y marca un nuevo escenario para la cadena ganadera del país.

La habilitación permitirá que los envíos se realicen bajo supervisión técnica oficial, garantizando el cumplimiento de las normativas sanitarias de Alemania y de la Unión Europea, un requisito clave para ingresar a un mercado que prioriza el origen del producto, la trazabilidad del animal y las condiciones de faena y conservación. Para el sector, no se trata solo de sumar un nuevo destino comercial, sino de elevar el posicionamiento del cuero boliviano dentro del comercio internacional.

Bolivia cuenta con un hato bovino cercano a los 10 millones de cabezas, concentrado principalmente en Santa Cruz, Beni y Pando, regiones que explican la mayor parte de la producción de cueros del país. Santa Cruz lidera en volumen y organización industrial, mientras que Beni aporta cueros provenientes de sistemas extensivos, que suelen presentar menor daño físico en la piel por un manejo menos intensivo del ganado.

En zonas como la Chiquitania y el norte integrado, los cueros muestran buena calidad estructural y resistencia de fibras, aunque persisten desafíos históricos vinculados a marcas a fuego, parásitos externos y cortes durante la faena, factores que impactan negativamente en el valor comercial. La apertura al mercado alemán eleva el nivel de exigencia y obliga a mejorar estos aspectos, ya que se priorizan cueros con bajo nivel de defectos y procesos certificados.

El protocolo sanitario aprobado establece requisitos estrictos, entre ellos la trazabilidad del animal desde el predio hasta el matadero, certificación sanitaria oficial, aplicación de buenas prácticas de faena y conservación, y sistemas de control y auditoría alineados con la normativa europea. Estos lineamientos no solo buscan evitar riesgos sanitarios, sino también consolidar un esquema productivo más ordenado y competitivo.

Históricamente, el cuero bovino en Bolivia fue considerado un subproducto de bajo valor, destinado mayormente al mercado interno o a exportaciones limitadas hacia Asia y algunos destinos regionales. Entre 2010 y 2014, el sector mostró un desempeño relativamente dinámico, pero a partir de 2015 las exportaciones comenzaron a caer por mayores exigencias sanitarias, menor industrialización local y restricciones internas. La pandemia profundizó esta tendencia entre 2018 y 2021, con una fuerte reducción de la faena formal.

Desde 2022, la reactivación de la exportación de carne bovina y la habilitación de frigoríficos permitió una recuperación parcial, aunque el cuero continuó saliendo principalmente como materia prima semiprocesada, con escaso valor agregado. La apertura del mercado alemán aparece ahora como un punto de inflexión, al introducir un destino que exige calidad, clasificación y trazabilidad, pero que también paga mejores precios.

Alemania es uno de los principales polos industriales del cuero en Europa, con fuerte demanda para calzado, tapicería automotriz y marroquinería de alta gama. Para Bolivia, este mercado no solo representa una oportunidad comercial directa, sino también una vidriera estratégica para acceder a otros países del bloque europeo si se logra sostener el cumplimiento del protocolo.

Desde SENASAG destacaron que este avance se inscribe en una política orientada a abrir mercados certificados, promover la formalización y fortalecer al productor ganadero. La habilitación del mercado alemán no es solo una noticia comercial: refleja un cambio de enfoque en la cadena bovina, donde el cuero deja de ser un residuo de bajo precio para convertirse en un activo exportable con mayor valor agregado y proyección internacional.

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