Bolivia busca abrir exportaciones de carne porcina en la región
El sector espera la certificación sanitaria internacional para iniciar envíos, con foco en mercados regionales y potencial expansión hacia China.
El sector porcino de Bolivia se encuentra a la espera de una definición clave para su inserción internacional. La Asociación Departamental de Porcicultores de Santa Cruz (Adepor) proyecta iniciar exportaciones de carne de cerdo por unas 1.000 toneladas mensuales, una vez que la OMSA otorgue al país la certificación de libre de peste porcina clásica, un requisito indispensable para acceder a nuevos mercados.
Desde el sector aseguran que ya se cumplieron los requisitos técnicos y sanitarios exigidos, por lo que aguardan una respuesta en las próximas semanas. La obtención de este estatus sanitario representaría un punto de inflexión para la porcicultura boliviana, que durante años ha buscado posicionarse como proveedor en el comercio regional.
El impulso exportador se apoya en un crecimiento sostenido de la producción y en la generación de excedentes que podrían destinarse al mercado externo sin comprometer el abastecimiento interno. En este sentido, los productores remarcan que el mercado nacional seguirá siendo la prioridad, mientras se avanza de manera gradual en la apertura de nuevos destinos.
Mercados regionales en foco y proyección internacional
Los principales destinos que evalúa el sector incluyen Perú, Chile, Brasil y Paraguay, mercados cercanos que presentan oportunidades por proximidad logística y demanda creciente de proteína animal. A su vez, se menciona a China como un objetivo de mediano plazo, en línea con la estrategia de diversificación que siguen otros países de la región.
La eventual apertura de exportaciones permitiría al sector mejorar su competitividad, generar divisas y fortalecer la cadena productiva, especialmente en Santa Cruz, principal polo porcino del país. Además, la certificación sanitaria contribuiría a elevar los estándares productivos y consolidar la confianza de los mercados internacionales.
Sin embargo, el proceso también plantea desafíos. La consolidación de exportaciones requerirá inversiones en infraestructura, trazabilidad, logística y cumplimiento de exigencias sanitarias internacionales, aspectos clave para sostener el acceso a mercados exigentes.
El avance hacia la certificación sanitaria no solo habilitaría nuevas oportunidades comerciales, sino que también marcaría un paso estratégico en la profesionalización del sector porcino boliviano, en un escenario regional donde la demanda de proteína animal continúa en expansión.

