Productores bolivianos proyectan US$ 2.000 millones si el Gobierno libera plenamente las exportaciones
El sector agrícola de Santa Cruz espera el decreto que eliminaría los cupos y permitiría colocar en el exterior el 80% de los granos que hoy superan la demanda interna.
El anuncio del Gobierno boliviano sobre la próxima eliminación de los cupos a las exportaciones generó un clima de expectativa en el sector agrícola, especialmente en el departamento de Santa Cruz, principal motor productivo del país. La medida, que será oficializada mediante un decreto, podría destrabar los envíos de granos y abrir una ventana de crecimiento para los productores.
Desde la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), su presidente Abraham Nogales destacó que la liberación de las exportaciones es uno de los puntos centrales de la agenda productiva presentada recientemente al Gobierno. Considera que su aprobación otorgaría mayor certidumbre en un contexto en el que los agricultores proyectan sembrar 1,5 millones de hectáreas de soya, maíz y sorgo en la campaña de verano.
"Estamos expectantes de la promulgación del decreto que liberará las exportaciones y los cupos", expresó Nogales, al remarcar que la falta de previsibilidad ha sido una constante para los pequeños y medianos productores en los últimos años.
De acuerdo con Anapo, la producción nacional de granos supera ampliamente la demanda interna. Solo el 20% se consume dentro del país, mientras que el 80% restante está disponible para la exportación. Bajo este escenario, el sector estima que Bolivia podría generar alrededor de US$ 2.000 millones en ingresos si se habilita plenamente la colocación de excedentes en los mercados internacionales.
Nogales precisó que Bolivia tiene capacidad para exportar 3 millones de toneladas de soya, volumen que permitiría mejorar la liquidez del sector agrícola, dinamizar la economía regional y dar mayor estabilidad a los productores familiares y medianos. La liberación de restricciones también facilitaría la planificación de siembras y la búsqueda de mejores condiciones comerciales con compradores externos.
El debate sobre los cupos ha sido recurrente en el país. Aunque el Gobierno ha aplicado políticas para asegurar el abastecimiento interno, los gremios agrícolas sostienen que las limitaciones a las exportaciones reducen la competitividad, generan distorsiones en los precios locales y frenan inversiones clave para la expansión agrícola.
La expectativa actual responde a un cambio de tono en las autoridades, que anunciaron estar trabajando en la flexibilización. De concretarse, productores y analistas coinciden en que la agroindustria cruceña podría recuperar dinamismo, aumentar su presencia en mercados regionales y fomentar la incorporación de nuevas tecnologías en el campo.
Mientras el sector aguarda la promulgación del decreto, la discusión continúa en torno a cómo equilibrar la seguridad alimentaria interna con la necesidad de potenciar uno de los complejos productivos más importantes de Bolivia. Para los agricultores, la apuesta es clara: sin restricciones a las exportaciones, el país podría capitalizar mejor su potencial agrícola y asegurar un mayor flujo de divisas.

