El café instantáneo brasileño queda atrapado en el arancel del 50% de EE.UU.
La industria reclama explicaciones a Washington por la exclusión del café soluble de las exenciones arancelarias y advierte impacto en exportaciones.
El sector del café instantáneo de Brasil busca claridad por parte del gobierno de Estados Unidos ante la decisión de mantener un arancel del 50% sobre ese producto, aun cuando la mayoría de las exportaciones cafeteras brasileñas quedaron exentas de gravámenes a fines de 2025. La situación genera incertidumbre comercial, afecta la competitividad del producto y profundiza la pérdida de participación en uno de sus mercados históricos.
Los aranceles fueron impuestos en 2025 por la administración del entonces presidente Donald Trump, en el marco de una disputa política con Brasil. Meses después, Washington eliminó los cargos para el café en grano, el café tostado, el café instantáneo saborizado y las mezclas, pero el café instantáneo regular quedó fuera de la exención, sin una explicación formal clara.
Desde la Associação Brasileira da Indústria de Café Solúvel (ABICS), su director de relaciones institucionales, Aguinaldo José de Lima, señaló que el sector no comprende por qué ciertos productos quedaron liberados y otros no. Según explicó, podría existir una confusión vinculada a los códigos de exportación, lo que estaría generando una aplicación selectiva del arancel.
El impacto ya se refleja en las cifras. Si bien Brasil alcanzó en 2025 un récord histórico de exportaciones de café por US$ 15.600 millones, el volumen total enviado al exterior cayó cerca de un 21%, hasta unos 40 millones de sacos de 60 kilos. En ese contexto, el café instantáneo fue uno de los segmentos más golpeados, con una caída interanual del 35% en diciembre, incluso después de que se levantaran los aranceles para otros tipos de café.
Estados Unidos ha sido tradicionalmente el principal destino del café instantáneo brasileño, por lo que la permanencia del arancel del 50% genera un desplazamiento de ventas hacia otros mercados y obliga a las empresas a replantear estrategias comerciales y logísticas. Desde la Associação Brasileira da Indústria de Café (ABIC) confirmaron que se mantienen conversaciones con la National Coffee Association para demostrar que el arancel no solo perjudica a Brasil, sino también a la industria y a los consumidores estadounidenses, al encarecer costos y limitar la oferta.
Desde el sector reconocen que no esperan una resolución inmediata. La continuidad o no del arancel también estará condicionada por la evolución de la cosecha brasileña, el comportamiento de los precios internacionales y el clima, factores que inciden directamente en el abastecimiento global. Mientras tanto, la industria del café instantáneo ingresa en 2026 con un escenario de espera, a la expectativa de definiciones políticas y comerciales que permitan normalizar el acceso al mercado estadounidense.

