Brasil busca abrir Japón y Corea del Sur para su carne vacuna
El gobierno de Lula intensifica gestiones para ingresar a dos mercados que importan más de un millón de toneladas al año y hoy están dominados por Estados Unidos y Australia.
Brasil avanza en negociaciones diplomáticas para lograr la apertura de Japón y Corea del Sur a la carne vacuna brasileña, dos destinos considerados estratégicos por el sector exportador y que podrían cambiar el mapa del comercio mundial. Ambos países importan más de 1 millón de toneladas de carne al año, principalmente desde Estados Unidos y Australia, y representan una oportunidad para diversificar ventas en un momento de presión sobre los envíos a China.
La industria frigorífica brasileña apuesta a que la intervención directa del presidente Luiz Inácio Lula da Silva permita destrabar conversaciones que llevan más de una década. La expectativa es que el ingreso a estos mercados permita mejorar el valor de cortes premium y reducir la dependencia de China, que sigue siendo el principal comprador de carne brasileña pero mantiene cuotas y controles más estrictos.
El avance más cercano se registra con Japón, que enviará una misión técnica para auditar el sistema sanitario brasileño entre fines de marzo y comienzos de abril. La inspección se concentrará en estados del sur del país, aunque Brasil solicitó incluir otras regiones productoras. Las autoridades japonesas ya recibieron documentación detallada sobre los controles sanitarios, trazabilidad y procedimientos de inspección aplicados en el país sudamericano.
Con Corea del Sur, el proceso está en una etapa menos avanzada, pero el gobierno asiático confirmó que enviará una misión de auditoría a Brasil durante este año. El sector considera que esa visita puede acelerar las negociaciones, aunque el ingreso al mercado coreano recién podría concretarse a partir de 2027. Corea del Sur importa alrededor de 600.000 toneladas de carne por año, también dominadas por proveedores norteamericanos y australianos.
El impulso diplomático forma parte de una estrategia que ya dio resultados recientes. En 2025, tras una visita oficial de Lula, Vietnam abrió su mercado a la carne brasileña, lo que permitió habilitar plantas frigoríficas y comenzar exportaciones. Como parte de ese acuerdo, Brasil autorizó la importación de tilapia vietnamita, un gesto que facilitó el avance de las negociaciones.
Las autoridades brasileñas también negocian con Corea del Sur la apertura para huevos, carne porcina, alimentos balanceados y uvas, además de nuevas habilitaciones para plantas avícolas. Si se aprueban los establecimientos en evaluación, el número de frigoríficos autorizados podría crecer más de 30%, lo que ampliaría la presencia brasileña en Asia.
El ingreso a Japón aparece como el objetivo más relevante por el tamaño del mercado y por el valor de los cortes. En ese país el consumo se concentra en carne de alta calidad y el precio es superior al de otras proteínas, lo que abre espacio para proveedores competitivos. La inflación de alimentos y la caída del poder de compra de los consumidores japoneses también podrían favorecer el ingreso de carne brasileña si ofrece precios más bajos que los actuales.
Las negociaciones no dependen sólo de cuestiones sanitarias. Fuentes del sector señalan que cualquier apertura podría considerar la posición del Mercosur, ya que Uruguay ya exporta a Japón, mientras que Argentina tiene autorización limitada desde la Patagonia y Paraguay mantiene conversaciones. Por eso, se evalúa que el acceso de Brasil podría darse dentro de un acuerdo regional y no de manera aislada.
Otro factor que influye es la relación entre Japón y Estados Unidos, principal proveedor de carne del mercado japonés. La competencia creciente y las discusiones comerciales podrían afectar los tiempos de aprobación, especialmente en un escenario de tensiones arancelarias.
Brasil confía en que su condición sanitaria, con zonas libres de fiebre aftosa sin vacunación, le da ventaja frente a otros competidores. Para la industria, la apertura de Japón y Corea del Sur representaría uno de los mayores avances comerciales de los últimos años y permitiría fortalecer la presencia del país en los mercados de alto valor.

