Alerta para la carne de Brasil: podría perder Europa por al menos dos años
Las exigencias de la UE sobre antimicrobianos abren un complejo desafío para la ganadería brasileña y ponen en riesgo un mercado de US$ 1.000 millones anuales.
Brasil enfrenta un nuevo desafío para una de sus principales cadenas exportadoras: la carne vacuna podría permanecer al menos dos años fuera del mercado de la Unión Europea, luego de que este jueves entrara en vigor la suspensión del país de la lista europea de exportadores de productos de origen animal. Aunque existen perspectivas de una resolución más rápida para aves, huevos y miel, el sector bovino enfrenta mayores dificultades por las exigencias comunitarias relacionadas con el uso de antimicrobianos y las garantías requeridas a lo largo de toda la cadena productiva.
Fernando Henrique Iglesias, analista de Safras & Mercado, considera muy difícil que el país consiga revertir la situación de la carne bovina en el corto plazo. El especialista sostiene que las autoridades europeas han mantenido una posición estricta durante las negociaciones y que los tiempos biológicos de la actividad complican una respuesta inmediata. "Dado que el ciclo de la ganadería bovina es más largo que el de la avicultura, tendremos, como mínimo, dos años sin que Europa compre carne de vacuno brasileña", señaló.
El impacto económico tiene una particularidad. La Unión Europea compra alrededor de US$ 1.000 millones anuales de carne vacuna brasileña, un monto importante pero muy inferior al generado por China, principal destino del producto. De acuerdo con Iglesias, el mercado chino aporta casi nueve veces más divisas a Brasil dentro de este segmento. La diferencia reduce el golpe sobre el volumen total del negocio exportador, aunque no elimina el problema comercial que representa perder temporalmente un destino de alto valor.
Europa compra menos, pero exige cortes de alto valor
Una de las dificultades es el tipo de carne demandada por los compradores europeos. Se trata principalmente de cortes premium y carne deshuesada proveniente de los cuartos traseros, productos de mayor valor que no necesariamente encuentran un reemplazo inmediato en otros mercados. Desviar esos cortes hacia destinos alternativos puede requerir ajustes comerciales y afectar la valorización integral de la res, incluso cuando Brasil cuenta con compradores capaces de absorber grandes volúmenes.
El peso de Europa tampoco se limita a cuánto compra. Para Iglesias, se trata de un mercado de referencia cuyos criterios sanitarios y comerciales pueden influir sobre decisiones adoptadas posteriormente por otros países. Esa capacidad de marcar estándares aumenta la relevancia de resolver las diferencias regulatorias, especialmente para Brasil, que depende de una amplia red de destinos para colocar su producción y sostener el desempeño internacional de su industria frigorífica.
El origen del conflicto está en las garantías sobre el uso de antimicrobianos. La preocupación europea apunta a que el sistema brasileño no habría demostrado suficientemente el cumplimiento de las normas de la UE a lo largo de toda la cadena destinada a ese mercado. En bovinos, estos medicamentos se utilizan principalmente para tratar o controlar enfermedades bacterianas, entre ellas afecciones respiratorias y digestivas, por lo que eliminarlos de determinados esquemas productivos supone cambios sanitarios y de manejo.
¿Puede producirse carne sin recurrir a los mismos antimicrobianos?
Geraldo Balieiro, investigador del Instituto de Ciencia Animal de la Agencia de Tecnología Agroindustrial de São Paulo (IZ-Apta), advierte que no existe un único producto capaz de sustituir completamente el efecto de los antimicrobianos. Entre las herramientas disponibles mencionó probióticos, compuestos fenólicos, ácidos orgánicos, taninos y otros aditivos naturales, aunque su desempeño varía según la especie, categoría animal, dieta, sistema de producción y finalidad con la que sean utilizados.
Por ese motivo, el especialista plantea un enfoque más amplio para disminuir la necesidad de antibióticos. Las estrategias comprenden mejoras en el manejo sanitario y preventivo, calidad del agua, alimentación equilibrada, control ambiental y selección de animales genéticamente adaptados a las condiciones productivas. La prevención de enfermedades pasa a ser una pieza central, especialmente para reducir el uso de antibióticos que puedan contribuir al desarrollo de resistencia bacteriana.
El desafío es que estas alternativas no siempre ofrecen el mismo desempeño que determinados antimicrobianos utilizados como promotores del crecimiento. Según Balieiro, actualmente no existe una solución "100% equivalente", lo que obliga a combinar distintas herramientas y adaptar los sistemas de producción. Para una cadena bovina de la escala brasileña, cualquier modificación que deba extenderse desde el establecimiento ganadero hasta el frigorífico supone además tiempos de implementación, controles y documentación.
Otra posibilidad es segmentar los rodeos y reservar animales específicos para producir bajo los requisitos europeos. Sin embargo, Iglesias estima que reunir la documentación necesaria para demostrar el cumplimiento de los estándares, organizar la cadena y conseguir la aprobación del bloque podría demandar al menos dos años. Mientras China continúa siendo por amplio margen el gran sostén comercial de la carne brasileña, recuperar Europa significará resolver una exigencia que trasciende los US$ 1.000 millones anuales en juego: también implica conservar el acceso a uno de los mercados sanitariamente más exigentes del comercio mundial.

