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Brasil evalúa represalias comerciales contra EE.UU. tras nuevos aranceles

El gobierno de Lula activó un mecanismo legal para responder a los aranceles del 50% impuestos por EE.UU. sobre productos brasileños.

La relación comercial entre Brasil y Estados Unidos atraviesa un nuevo capítulo de tensión. El Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño ordenó a Camex, el órgano gubernamental encargado de la política comercial, iniciar el análisis de posibles represalias contra Washington tras la imposición de aranceles del 50% a importaciones desde Brasil.

De acuerdo con fuentes oficiales, la medida se ampara en una ley aprobada este año por el Congreso brasileño, que otorga un marco legal para aplicar contramedidas frente a acciones unilaterales que perjudiquen sus bienes y servicios. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ya autorizó la aplicación de la norma en este caso, lo que representa un endurecimiento en la respuesta de la mayor economía de América Latina.

Del diálogo a la confrontación

Hasta ahora, Brasil había limitado su reacción a consultas en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Sin embargo, el giro hacia el uso de la legislación nacional marca un cambio de tono. Camex dispondrá de 30 días para elaborar un informe sobre la viabilidad de represalias, que luego será evaluado por un grupo de trabajo interministerial encargado de definir qué sectores podrían verse involucrados.

De ser aprobadas, las medidas incluirían aranceles espejo u otras restricciones a productos y servicios estadounidenses, en una estrategia de reciprocidad que busca equilibrar el impacto económico.

El trasfondo político

La decisión de Washington de imponer aranceles del 50% llegó este mes, en el marco de un endurecimiento de la política comercial de la administración de Donald Trump, quien acusó a Brasil de prácticas desleales y denunció una supuesta "persecución política" contra el expresidente Jair Bolsonaro, actualmente en juicio por presunta conspiración golpista.

Aunque productos sensibles como el jugo de naranja y los aviones, dos de las principales exportaciones brasileñas, quedaron exentos de las tarifas, la medida afecta a un abanico amplio de bienes manufacturados e industriales.

En Brasil, funcionarios del gobierno han expresado su frustración por la falta de margen de negociación con sus pares estadounidenses, lo que explica en parte la decisión de activar la nueva legislación de defensa comercial.

Un choque con implicancias globales

El posible enfrentamiento comercial entre Washington y Brasilia no solo impactaría en las relaciones bilaterales, sino que también podría tener efectos sobre cadenas globales de suministro en sectores como el agroindustrial y el aeronáutico, donde ambos países mantienen vínculos estrechos.

Analistas advierten que, de prosperar, las represalias podrían alcanzar exportaciones estadounidenses de granos, carnes o insumos agroindustriales, lo que abriría un frente adicional en un momento de alta volatilidad en el comercio internacional.

Brasil busca marcar posición

Para el gobierno de Lula, la activación de la ley de reciprocidad es también un mensaje político: Brasil no permanecerá pasivo ante medidas que considere unilaterales. En un escenario donde el país busca fortalecer su liderazgo regional y global, la defensa de su comercio exterior se convierte en una prioridad estratégica.

El informe de Camex será clave para definir los próximos pasos. Mientras tanto, se espera que Estados Unidos sea notificado formalmente del inicio del proceso, lo que anticipa semanas de intensa negociación diplomática y posibles turbulencias en una relación comercial valuada en más de 100.000 millones de dólares anuales.

Agrolatam.com
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