La carne vacuna suma un nuevo negocio: vender las emisiones de metano que logra reducir
Brasil concretó la primera venta de créditos ambientales generados por una menor emisión de metano en bovinos, un modelo que podría abrir una nueva fuente de ingresos para la ganadería.
La ganadería brasileña dio un paso inédito al concretar la primera venta de créditos ambientales generados por la reducción de emisiones de metano en bovinos. La operación fue posible tras verificar los resultados de un proyecto piloto realizado en un feedlot brasileño y marca el inicio de un modelo que podría cambiar la forma en que productores, frigoríficos y empresas alimentarias obtienen valor de las prácticas de sostenibilidad.
Hasta ahora, la reducción de emisiones era vista principalmente como una exigencia de los mercados o una inversión necesaria para cumplir objetivos ambientales. Con este esquema, esas mejoras también pueden transformarse en un activo económico, ya que las reducciones verificadas pasan a formar parte de la propia cadena de abastecimiento y pueden ser adquiridas por empresas interesadas en disminuir la huella de carbono de sus productos.
El proyecto reunió a la empresa australiana Rumin8, desarrolladora de un aditivo alimenticio para disminuir las emisiones de metano del ganado, la plataforma de certificación Athian y Minerva Foods, que adquirió los primeros créditos generados durante la experiencia.
El mercado empieza a poner precio a las emisiones que la ganadería logra evitar
El ensayo confirmó que el uso del suplemento permitió disminuir significativamente las emisiones de metano entérico, uno de los principales gases de efecto invernadero asociados a la producción bovina. Esos resultados fueron verificados por un tercero independiente antes de convertirse en créditos ambientales comercializables dentro de la cadena de valor.
A diferencia de los tradicionales créditos de carbono, que suelen negociarse en mercados voluntarios, estos "insets" permanecen dentro de la propia cadena productiva. De esa manera, frigoríficos y empresas alimentarias pueden utilizarlos para demostrar avances en la reducción de las emisiones indirectas generadas por sus proveedores.
El sistema también abre la posibilidad de remunerar económicamente a los productores que incorporen tecnologías capaces de reducir emisiones, desde aditivos nutricionales hasta mejoras en el manejo del rodeo y de los efluentes.
La sostenibilidad comienza a generar ingresos adicionales para la producción ganadera
La iniciativa llega en un momento en el que los principales compradores internacionales de alimentos exigen información cada vez más precisa sobre el impacto ambiental de la producción. La trazabilidad de las emisiones dejó de ser un aspecto secundario y comienza a influir en las decisiones comerciales de supermercados, industrias y cadenas globales de alimentos.
En ese escenario, Brasil busca posicionarse como uno de los primeros países en demostrar que las reducciones de metano pueden medirse, verificarse y comercializarse con respaldo técnico, un aspecto que podría acelerar la adopción de estas herramientas en otros sistemas ganaderos de América Latina.
Si este modelo logra expandirse, los ingresos de una explotación ganadera ya no dependerán únicamente de la venta de carne, sino también de su capacidad para demostrar una producción con menores emisiones. Ese cambio introduce una nueva variable económica para el negocio bovino y anticipa una transformación que podría extenderse a otras cadenas pecuarias en los próximos años.

