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Brasil teme perder millones por nuevas reglas sanitarias de Europa

El gobierno brasileño pidió a la Unión Europea más tiempo para adaptar los controles sobre antimicrobianos y teme un fuerte impacto sobre las exportaciones cárnicas.

Matías Cosenza
Periodista especializado en ganadería, avicultura y sanidad animal. Cubre mercados y tecnología aplicada a la producción pecuaria, con foco en la competitividad del sector agropecuario en América Latina.

Brasil abrió una negociación urgente con la Unión Europea para evitar un impacto mayor sobre sus exportaciones de carne vacuna. El gobierno brasileño solicitó un período de transición hasta 2029 para adaptar completamente la cadena ganadera a las nuevas normas europeas sobre uso de antimicrobianos, después de que Bruselas retirara al país de la lista habilitada para exportar determinados productos de origen animal por incumplimientos regulatorios.

La preocupación dentro del sector cárnico brasileño creció en los últimos días debido a que la normativa europea exige demostrar que los animales no recibieron determinados antimicrobianos durante todo su ciclo de vida, un requisito que Brasil reconoce que hoy no puede garantizar de manera masiva en la producción bovina.

La propuesta presentada por las autoridades brasileñas busca aplicar inicialmente controles limitados a los últimos nueve meses previos al sacrificio, especialmente en sistemas confinados donde existe mayor capacidad de seguimiento sanitario.

La trazabilidad del ganado se convierte en el mayor problema

El principal obstáculo para Brasil es la estructura de su sistema ganadero. Un bovino puede pasar por hasta tres establecimientos distintos antes de llegar al frigorífico, lo que dificulta reconstruir completamente el historial sanitario del animal.

Aunque algunos frigoríficos ya lograron desarrollar esquemas de trazabilidad más avanzados, el volumen todavía es reducido y no alcanza para cubrir toda la cadena exportadora.

Funcionarios del Ministerio de Agricultura brasileño admitieron que hubo fallas en las negociaciones con Europa y reconocieron que la decisión europea no tomó por sorpresa al gobierno.

Sin embargo, consideran que la medida aplicada por Bruselas fue excesiva y remarcan que Brasil continúa trabajando para adaptar sus protocolos sanitarios.

La legislación europea sobre antimicrobianos fue aprobada en 2018 y comenzó a regir plenamente en 2023. El plazo final para cumplimiento vence el 3 de septiembre de 2026.

Carne vacuna, aves y miel enfrentan escenarios diferentes

Brasil ya entregó a Europa protocolos sanitarios para las cadenas de carne vacuna, aves, huevos y miel, y espera una respuesta oficial de las autoridades sanitarias europeas.

Según evaluaciones técnicas del propio gobierno brasileño, el problema más complejo aparece en la carne bovina debido a la dimensión territorial del sistema ganadero y a las dificultades para controlar todo el ciclo productivo.

En cambio, el sector avícola presenta un escenario más manejable porque los pollos tienen ciclos productivos cortos, cercanos a 45 días, y predominan sistemas integrados entre empresas y productores.

En huevos y miel las autoridades consideran que las adaptaciones también serían posibles, aunque reconocen que existen desafíos sanitarios y administrativos pendientes.

La carne vacuna aparece hoy como el segmento más vulnerable frente a las nuevas exigencias europeas.

Brasil intenta evitar una interrupción comercial en septiembre

Otra preocupación del gobierno brasileño es el calendario institucional europeo. El organismo encargado de deliberar sobre estas cuestiones sanitarias se reúne apenas dos veces al año.

La última reunión se realizó el 12 de mayo, cuando Europa decidió excluir a Brasil de la lista de países habilitados. La próxima convocatoria está prevista recién para octubre, un mes después de la entrada en vigencia de las nuevas restricciones comerciales.

Por ese motivo, Brasil trabaja diplomáticamente para conseguir una reunión extraordinaria que permita revisar el caso antes de septiembre.

Mientras continúan las negociaciones, el sector exportador brasileño observa con preocupación el posible impacto económico sobre uno de los mercados más exigentes y valiosos para la carne premium.

La discusión también vuelve a poner sobre la mesa un tema que gana peso en el comercio agroalimentario mundial: la presión de los grandes compradores internacionales por exigir mayor trazabilidad, controles sanitarios y estándares ambientales en toda la cadena productiva.

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