Brasil acelera negociaciones para evitar perder el mercado europeo de carne
El Gobierno brasileño enviará aclaraciones técnicas a la Unión Europea para intentar frenar el veto a carnes y productos animales previsto para septiembre.
Brasil entró en una carrera diplomática y sanitaria para evitar quedar fuera del mercado europeo de carnes y productos de origen animal. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva confirmó que enviará en los próximos 15 días información técnica y aclaraciones a la Unión Europea con el objetivo de revertir la exclusión del país de la lista de exportadores habilitados a partir de septiembre de 2026. La decisión europea, vinculada al control del uso de antimicrobianos en la producción animal, abrió un nuevo frente de tensión comercial apenas días después de la entrada en vigor provisional del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea.
El encargado de anunciar la estrategia fue Geraldo Alckmin, quien aseguró que el gobierno confía en resolver el conflicto mediante negociaciones técnicas con Bruselas.
"Tenemos confianza en este asunto con la Unión Europea. La información técnica será proporcionada en 15 días", afirmó Alckmin durante el IV Congreso Abramilho realizado en Brasilia.
La reacción brasileña llegó después de que la Unión Europea comunicara oficialmente la exclusión del país de la lista de naciones autorizadas para exportar productos animales destinados al consumo humano dentro del bloque.
Aunque la medida todavía no entró en vigor -comenzaría a aplicarse el 3 de septiembre de 2026-, el episodio encendió alarmas dentro del sector agroexportador brasileño y en el propio gobierno federal.
Brasil busca evitar un impacto millonario sobre el agro
El gobierno brasileño sostuvo que recibió la decisión europea "con sorpresa" y defendió la solidez de su sistema sanitario.
En una nota conjunta difundida por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil y el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil, las autoridades remarcaron que Brasil posee un sistema sanitario robusto y reconocido internacionalmente.
El país es actualmente uno de los mayores exportadores mundiales de proteínas animales y mantiene comercio agropecuario con Europa desde hace cerca de cuatro décadas.
La preocupación oficial no se limita únicamente al impacto económico inmediato. También existe temor de que la decisión europea genere señales negativas hacia otros mercados internacionales o abra nuevos cuestionamientos sanitarios sobre la producción brasileña.
El eje central del conflicto gira alrededor de normas europeas vinculadas al uso de antimicrobianos en la ganadería.
La Unión Europea viene endureciendo controles sanitarios y restricciones sobre sustancias consideradas críticas para la medicina humana y veterinaria debido a la creciente preocupación mundial por la resistencia antimicrobiana.
Brasil sostiene, sin embargo, que ya avanzó recientemente con nuevas regulaciones internas orientadas justamente a restringir el uso de determinados antimicrobianos en producción animal.
El conflicto aparece en un momento sensible para el Mercosur
El episodio ocurre además en un momento políticamente delicado para las relaciones entre Sudamérica y Europa.
La exclusión de Brasil fue anunciada pocos días después de la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea, iniciada el pasado 1 de mayo.
Eso alimentó interpretaciones dentro del sector político y empresarial brasileño sobre un posible endurecimiento europeo frente a los productos agropecuarios sudamericanos.
El embajador brasileño ante la Unión Europea, Pedro Costa e Silva, ya inició conversaciones con autoridades sanitarias europeas para intentar obtener aclaraciones técnicas sobre la decisión.
Según Alckmin, las primeras señales recibidas por la diplomacia brasileña indican que todavía existe margen para negociar y revisar la situación antes de la entrada en vigor efectiva del veto.
El gobierno busca evitar que el conflicto escale hacia una disputa comercial más amplia en momentos donde el agro brasileño mantiene fuerte dependencia de mercados internacionales para sostener exportaciones de carne bovina, pollo y otros productos animales.
La situación también vuelve a mostrar cómo las reglas sanitarias se transformaron en un componente central dentro de la geopolítica alimentaria mundial.
Las exigencias sobre trazabilidad, uso de medicamentos veterinarios y control sanitario ganan cada vez mayor peso dentro del comercio internacional y empiezan a influir directamente sobre competitividad, acceso a mercados y acuerdos comerciales.
Para Brasil, el desafío ahora será convencer a Europa de que su sistema sanitario cumple con las exigencias necesarias antes de que el veto comience oficialmente en septiembre.
Mientras tanto, el conflicto deja en evidencia la fragilidad política y técnica que todavía rodea la implementación del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea.

