Brasil refuerza su vigilancia sanitaria tras dejar de vacunar contra la fiebre aftosa
El país consolida su estatus como libre de aftosa sin vacunación, con un sistema de control que combina tecnología y financiamiento solidario.
Tras recibir la certificación de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) como país libre de fiebre aftosa sin vacunación, Brasil avanza en la consolidación de un modelo sanitario robusto que busca garantizar la seguridad de su rodeo, preservar los mercados internacionales y servir de referencia regional.
"La vigilancia sanitaria es mucho más rigurosa cuando no vacunás que cuando vacunás, y eso es una verdad", resume Gedeão Silveira Pereira, vicepresidente de la Confederação da Agricultura e Pecuária do Brasil (CNA), en diálogo previo a su visita a la Argentina para participar del 4º Congreso Federal Ganadero, que se realizará el 13 de noviembre en Rosario.
Con más de 210 millones de cabezas de ganado, Brasil es uno de los mayores productores y exportadores de carne del mundo. El reconocimiento obtenido en mayo de 2025 marca un antes y un después para su ganadería, consolidando un trabajo que comenzó hace más de dos décadas.
El proceso tuvo su punto de partida en el estado de Santa Catarina, donde la vacunación se suspendió hace más de 20 años, y se extendió luego a Río Grande do Sul, Paraná, Rondônia y Acre. "Desde mayo todo el país fue certificado como libre de aftosa sin vacunación. El camino fue más rápido de lo esperado, gracias a un intenso trabajo del Ministerio de Agricultura y a la ausencia de circulación viral, especialmente en el nordeste", explica Silveira Pereira.
El modelo brasileño combina vigilancia activa, participación de los productores y un sistema de financiamiento solidario que garantiza rapidez de respuesta ante cualquier emergencia sanitaria. Un ejemplo reciente fue el manejo del brote de gripe aviar en Río Grande do Sul: en menos de un mes, Brasil recuperó su condición de país libre, gracias a la acción conjunta entre el sector público y el Fundo de Desenvolvimento e Defesa Sanitária Animal (Fundesa).
"Es un fondo construido por los propios productores para complementar las acciones del Estado. Por cada animal faenado, se aportan 71 centavos de real del productor y otros 71 de la industria. Es un fondo importante, que permite actuar con rapidez y sin burocracia", señala el dirigente.
Uno de los pilares del sistema es la confianza del productor, clave para evitar la ocultación de casos sospechosos. Para eso, la CNA promueve un seguro sanitario que protege al ganadero en caso de brote.
"El gran vigilante es el productor, pero si no tiene respaldo, no denuncia. Una aftosa y un rifle sanitario pueden fundirlo. Por eso creamos un seguro, en alianza con una empresa suiza, por unos 40 millones de reales (10 millones de dólares), que complementa el fondo en caso de emergencia", explica.
Sin embargo, Silveira Pereira reconoce un punto débil: Brasil aún no cuenta con un banco de antígenos o vacunas fuera del país, una herramienta clave recomendada por la OMSA. "Eso debería estar contratado y todavía no lo está. Sabemos que, por ejemplo, Biogénesis Bagó en Buenos Aires tiene uno muy importante, incluso para Estados Unidos. Si tuviéramos un brote y no contáramos con ese banco, no podríamos reaccionar con la rapidez necesaria", advierte.
Respecto al panorama regional, el dirigente considera que el sur de Brasil goza de una bioseguridad sólida, con Uruguay, Argentina y Paraguay vacunando en la zona fronteriza. No obstante, manifiesta preocupación por la situación de Bolivia, que también dejó de vacunar, y por los focos de incertidumbre en Venezuela y Colombia. "Venezuela oculta lo que ocurre, y en Colombia hay reportes de algunos problemas. Nos preocupa especialmente Roraima, donde hay mucha migración y ganadería importante", afirma.
Silveira Pereira también impulsa una mirada más amplia sobre la gestión sanitaria: "Apoyamos la idea de que libre es libre, con o sin vacunación. Lo que importa es que no haya circulación viral. Tenemos que convencer a la OMSA de que otorgue el mismo estatus a los países que vacunan o no".
La certificación alcanzada consolida a Brasil como potencia sanitaria y comercial. El país accede hoy a casi todos los mercados del mundo y continúa abriendo nuevos destinos para su carne, entre ellos Japón y Corea del Sur, además de haber sumado Filipinas y Malasia.
"Dejamos de vacunar también por presión del sector porcino. Brasil es el mayor exportador mundial de pollo y cerdo, y aunque la aftosa no afecta esas especies, su sola presencia puede complicar el comercio. Es una cuestión de reputación sanitaria", explica.
El vicepresidente de la CNA agrega que el nuevo estándar sanitario se inserta en un contexto global donde las exigencias ambientales ganan protagonismo. "La EUDR de la Unión Europea nos exige más que sanidad: trazabilidad, deforestación, sustentabilidad. Y con la COP 30 en Belém, tendremos que mostrar todo lo que hacemos. No será fácil, pero el agronegocio brasileño está preparado para responder", concluye.

