Chile

Chile habilita el ingreso de vísceras y subproductos argentinos y amplía su mercado cárnico

El SAG autorizó nuevas importaciones de origen animal desde Argentina, un paso que refuerza la oferta para la industria chilena de alimentos procesados.

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Chile sumó un nuevo capítulo en su estrategia de diversificación de proveedores agropecuarios al habilitar el ingreso de vísceras y subproductos comestibles argentinos, una categoría clave para la industria alimentaria y cárnica del país. La decisión, comunicada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), abre una ventana adicional de abastecimiento en un mercado que se caracteriza por altos estándares sanitarios y estrictos controles de inocuidad.

El organismo chileno informó al SENASA de Argentina la aceptación del Certificado Veterinario Internacional (CVI) necesario para que los productos puedan ingresar bajo las condiciones sanitarias exigidas. La aprobación ya está en vigencia y abarca subproductos de bovinos, porcinos, ovinos, caprinos, aves y equinos, insumos muy demandados por elaboradores de embutidos, conservas y alimentos procesados.

Esta apertura se da en un contexto donde Chile busca ampliar su base de proveedores para sostener la competitividad y continuidad operacional de su industria de alimentos, una de las más dinámicas de la región. Al incorporar a Argentina dentro de esta categoría, el país suma una alternativa regional confiable, cercana y con capacidad exportadora estable.

Un proceso técnico que refleja la exigencia sanitaria chilena

La habilitación fue el resultado de tres meses de trabajo técnico bilateral entre el SAG, el SENASA y la Secretaría de Agricultura de Argentina. Durante las negociaciones, ambos equipos intercambiaron información sanitaria, modelos de certificación, requisitos de trazabilidad y protocolos de control.

El CVI acordado establece las condiciones de inocuidad, origen y procesamiento que debe cumplir cada embarque para ser aceptado en Chile. Para la autoridad sanitaria chilena, este tipo de evaluaciones responde a una política sostenida de control de riesgos, especialmente en categorías cárnicas donde la fiscalización es intensa y permanente.

La incorporación de nuevos orígenes también permite al país evitar cuellos de botella en el abastecimiento y reducir la dependencia de proveedores extra regionales. Con esta aprobación, Chile consolida su estrategia de compras diversificadas en momentos donde la cadena global de proteínas enfrenta ajustes logísticos y cambios en la demanda internacional.

Qué significa esta apertura para el mercado chileno

Los subproductos cárnicos comestibles se utilizan de manera extendida en la industria nacional, tanto para embutidos tradicionales, como salchichas, longanizas y patés, como en líneas de alimentos con mayor procesamiento. La entrada de Argentina amplía la disponibilidad para este segmento, que requiere volúmenes constantes y estándares uniformes.

Para importadores y plantas procesadoras locales, contar con un origen cercano implica ventajas logísticas y menores tiempos de tránsito, lo que impacta positivamente en costos, frescura y previsibilidad. Además, Argentina posee una estructura de certificación sanitaria compatible con las exigencias chilenas, lo que facilita el flujo de comercio una vez activado el canal.

Desde la mirada argentina, Chile se suma ahora a los 59 mercados habilitados para vísceras y subproductos en 2025, fortaleciendo un rubro que ya superó las 149 mil toneladas exportadas en lo que va del año. Aunque los principales destinos continúan siendo Rusia, Ghana, Hong Kong, Perú y la República Democrática del Congo, la incorporación de un mercado regional de alto valor como Chile es especialmente relevante por su estabilidad y rigor sanitario.

Un avance que fortalece la integración agroalimentaria regional

La decisión del SAG consolida una relación comercial agropecuaria fluida entre ambos países y se alinea con la tendencia regional de ampliar intercambios bajo estándares sanitarios modernos. Para el consumidor chileno, el impacto no es inmediato en góndola, pero sí en la seguridad del abastecimiento para industrias que dependen de insumos cárnicos para su funcionamiento diario.

Hacia adelante, la apertura puede incentivar nuevas solicitudes de habilitación en otras categorías cárnicas y subproductos, especialmente en segmentos donde Argentina posee volumen y oferta certificada.

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