China lidera el comercio global y reabre el debate sobre los aranceles de Trump
Mientras EE.UU. endurece su política comercial, China rompe récords de comercio exterior y pone en duda si el proteccionismo realmente beneficia a la economía estadounidense.
El comercio exterior de China volvió a marcar un hito histórico en 2025, alcanzando un volumen total de 45,47 billones de yuanes (USD 6,51 billones), según datos oficiales de la Administración General de Aduanas. El crecimiento interanual del 3,8% no solo consolida al país como la mayor potencia comercial del mundo en bienes, sino que también reaviva el debate global sobre la eficacia de las políticas proteccionistas impulsadas por Estados Unidos, particularmente bajo la estrategia arancelaria de Donald Trump.
Mientras Washington refuerza barreras comerciales con el argumento de proteger su industria y empleo, los números de China muestran una realidad distinta: las exportaciones chinas crecieron 6,1% interanual, hasta 26,99 billones de yuanes, y las importaciones avanzaron 0,5%, alcanzando 18,48 billones de yuanes. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, desaceleración económica y reconfiguración de cadenas de suministro, Beijing logró diversificar mercados, fortalecer su competitividad y escalar en la cadena de valor global.
Funcionarios chinos destacaron que estos resultados se alcanzaron bajo un escenario externo "complejo y desafiante", lo que refuerza la idea de una resiliencia estructural del comercio chino. Analistas del sector subrayan que el avance no se explica solo por volumen, sino por calidad exportadora, con un fuerte impulso de productos tecnológicos, industriales y verdes.
La diversificación geográfica aparece como uno de los ejes centrales. China mantiene relaciones comerciales con más de 240 países y regiones, con crecimiento positivo en más de 190 mercados. El comercio con los países de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road) aumentó 6,3%, representando 51,9% del comercio total. En paralelo, el intercambio con ASEAN creció 8%, con América Latina 6,5% y con África un contundente 18,4%, cifras que contrastan con la estrategia estadounidense de mayor confrontación comercial.
El salto cualitativo también se refleja en la composición de las exportaciones. En 2025, las ventas externas de productos de alta tecnología crecieron 13,2%, hasta 5,25 billones de yuanes. El llamado "nuevo trío" -vehículos eléctricos, baterías de litio y productos fotovoltaicos- avanzó 27,1%, mientras que los productos verdes, como aerogeneradores, se dispararon 48,7%. Un patrón que refuerza el liderazgo chino en sectores estratégicos de la transición energética global.
Otro dato clave es el rol del sector privado: las empresas privadas representaron el 57,3% del comercio exterior chino, con un crecimiento del 7,1% interanual, consolidándose como el verdadero motor del intercambio. Al mismo tiempo, el mercado interno chino sigue absorbiendo importaciones, incluso en un contexto global volátil, con un crecimiento sostenido de compras de bienes de capital y maquinaria.
Este desempeño no pasó desapercibido en los mercados financieros. Goldman Sachs elevó recientemente sus previsiones de crecimiento del PBI real de China a 4,8% para 2026 y 4,7% para 2027, apoyado en mejores expectativas de exportaciones.
El contraste con la política comercial estadounidense es inevitable. Mientras los aranceles buscan cerrar mercados y repatriar producción, los datos chinos sugieren que la apertura selectiva, la diversificación y la innovación generan mayor capacidad de adaptación y crecimiento. La pregunta que queda abierta es incómoda pero necesaria: ¿la política arancelaria de Donald Trump fortalece realmente a EE.UU., o termina cediendo espacio a competidores más flexibles y estratégicos como China?

