Mercados

China y EE.UU. destraban el agro y prometen reactivar un negocio multimillonario

Tras la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing, China anunció avances para reducir aranceles y reabrir el acceso a productos agrícolas de EE.UU., en un giro que podría impactar los mercados globales de soja, trigo y carne.

Lucia Beltran
Periodista agroalimentaria especializada en América Latina. Analiza mercados, innovación y el impacto de políticas públicas en el sector agroindustrial.

La relación comercial entre China y Estados Unidos volvió a dar señales de distensión este sábado luego de que ambos gobiernos confirmaran avances para reducir aranceles y eliminar barreras sanitarias y comerciales que habían golpeado con fuerza al comercio agrícola bilateral. El anuncio llegó tras la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing y podría marcar un punto de inflexión para el mercado mundial de soja, trigo, sorgo y carne vacuna, en momentos de fuerte presión sobre los precios y la competitividad global.

Según informó el Ministerio de Comercio chino, las negociaciones apuntan a expandir el comercio agrícola mediante reducciones recíprocas de aranceles y avances en temas de acceso a mercado. Aunque los acuerdos todavía son "preliminares", Beijing aseguró que ambas partes buscan finalizarlos "lo antes posible".

El presidente estadounidense Donald Trump conversa con el presidente chino Xi Jinping al salir tras una visita al Jardín Zhongnanhai en Pekín, China, el 15 de mayo de 2026. REUTERS/Evan Vucci

El presidente estadounidense Donald Trump conversa con el presidente chino Xi Jinping al salir tras una visita al Jardín Zhongnanhai en Pekín, China, el 15 de mayo de 2026. REUTERS/Evan Vucci

El dato no es menor. Las importaciones agrícolas chinas desde Estados Unidos se desplomaron un 65,7% interanual en 2025, hasta apenas US$ 8.400 millones, tras la nueva escalada arancelaria entre ambas potencias. Incluso hoy los productos agropecuarios estadounidenses continúan pagando un recargo adicional del 10% para ingresar al mercado chino.

La soja vuelve al centro de la disputa global

El mercado comenzó rápidamente a enfocarse en el posible impacto sobre la soja estadounidense, uno de los productos más sensibles dentro de la guerra comercial entre Washington y Beijing. Analistas del sector esperan que China reduzca en torno al 10% los aranceles sobre la oleaginosa, algo que permitiría el regreso de compradores privados chinos que habían quedado prácticamente fuera del mercado durante la última cosecha norteamericana.

China ya había retomado parcialmente las compras tras una reunión celebrada en octubre, cumpliendo con el compromiso de adquirir 12 millones de toneladas métricas de soja antes de fines de febrero. Además, en los últimos meses también avanzó con compras de trigo estadounidense y grandes volúmenes de sorgo.

El presidente estadounidense Donald Trump conversa con el presidente chino Xi Jinping al salir tras una visita al Jardín Zhongnanhai en Pekín, China, el 15 de mayo de 2026. REUTERS/Evan Vucci

El presidente estadounidense Donald Trump conversa con el presidente chino Xi Jinping al salir tras una visita al Jardín Zhongnanhai en Pekín, China, el 15 de mayo de 2026. REUTERS/Evan Vucci

Para América Latina, el movimiento es seguido con extrema atención. Una eventual normalización del flujo comercial entre China y EE.UU. podría modificar los precios internacionales y alterar la competitividad exportadora de países como Brasil, Argentina y Paraguay, que en los últimos años ganaron espacio en el mercado chino gracias al conflicto entre ambas potencias.

"Las reducciones arancelarias en productos agrícolas marcarían una normalización del comercio agropecuario entre China y Estados Unidos, permitiendo que compradores comerciales vuelvan a ingresar al mercado", explicó Johnny Xiang, fundador de la consultora AgRadar Consulting, con sede en Beijing.

Carne vacuna y exportaciones: Beijing destraba registros clave

Otro de los puntos sensibles del acuerdo tiene que ver con las barreras sanitarias y regulatorias que afectaban las exportaciones estadounidenses de carne y aves. China confirmó que trabajará para resolver las preocupaciones de Washington vinculadas al registro de plantas frigoríficas y permisos sanitarios.

En ese marco, Beijing aprobó la extensión por cinco años del registro de 425 plantas frigoríficas estadounidenses, muchas de las cuales habían quedado fuera del mercado chino tras el vencimiento de sus habilitaciones el año pasado. Además, autorizó nuevas licencias para otras 77 instalaciones.

La medida podría reactivar un negocio multimillonario para la industria cárnica norteamericana y también generar nuevas tensiones competitivas para exportadores sudamericanos, especialmente en un escenario donde China sigue siendo el principal comprador mundial de proteínas animales.

Mientras tanto, desde Washington crece el optimismo. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, afirmó que EE.UU. espera que China compre productos agrícolas por "decenas de miles de millones de dólares" durante los próximos tres años. Sin embargo, todavía no se difundieron detalles concretos sobre volúmenes, productos ni montos específicos.

El mercado ahora espera conocer si las promesas políticas finalmente se transforman en acuerdos comerciales concretos. Porque detrás de la foto entre Trump y Xi Jinping, lo que realmente está en juego es el control del comercio agrícola más estratégico del planeta.

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