China compra soja de EE.UU., pero Sudamérica se queda con el mayor negocio
Beijing ya comprometió millones de toneladas estadounidenses, aunque el arancel del 10% favorece a Brasil y abre oportunidades para Argentina y Uruguay.
China continúa comprando soja estadounidense durante 2026 para cumplir los compromisos comerciales asumidos tras el acuerdo alcanzado en Busan en octubre de 2025, pero mantiene al mismo tiempo una fuerte demanda sobre Sudamérica debido al arancel del 10% que todavía grava al poroto de EE.UU. El movimiento importa para todo el mercado mundial: mientras la producción china de 2026/27 caería levemente hasta 20,1 millones de toneladas, el país necesitaría importar alrededor de 108 millones de toneladas, según las últimas estimaciones del Servicio Agrícola Exterior (FAS) del Departamento de Agricultura estadounidense.
La relación con Estados Unidos volvió a activarse después de la reunión de Busan, Corea del Sur, donde ambos países acordaron suspender determinadas medidas comerciales de represalia. Hasta el 13 de agosto, los registros de exportación estadounidenses indicaban que China había comprado o recibido 12,9 millones de toneladas correspondientes a sus compromisos de 2025/26. A ese volumen se agregaban otros 5,7 millones de toneladas de soja de nueva cosecha contratadas para entrega durante 2026/27.
China compra en EE.UU., pero el arancel mantiene a Brasil en carrera
Existe además otro volumen que podría incrementar la participación china. Unas 3,8 millones de toneladas de soja estadounidense fueron vendidas a destinos todavía no identificados. El FAS considera que una parte de esas operaciones podría corresponder a empresas estatales chinas, aunque por el momento no existe confirmación de que todo ese volumen termine efectivamente en China.
El escenario cambia cuando se observa el comportamiento de los compradores comerciales privados. El arancel retaliatorio del 10% que China mantiene sobre la soja estadounidense reduce su competitividad y llevó a los operadores a privilegiar los orígenes sudamericanos. Brasil fue el principal beneficiado: entre junio y agosto de 2026 colocó volúmenes récord en el mercado chino y superó los 10 millones de toneladas mensuales durante los tres meses, según el informe del FAS.
Ese flujo extraordinario comenzó a modificar el balance brasileño. Con la disponibilidad de soja reduciéndose y los precios avanzando en las últimas semanas, los compradores chinos ampliaron nuevamente su mapa de abastecimiento. Argentina y Uruguay comenzaron a recibir órdenes adicionales para cubrir parte del período en el que normalmente China habría recurrido con mayor intensidad a la cosecha estadounidense.
Las compras realizadas durante el verano boreal también permitieron acumular importantes existencias comerciales. Fuentes de la industria citadas por el organismo estadounidense consideran que los cargamentos ya contratados y esos inventarios deberían garantizar una oferta suficiente de soja importada hasta mediados de diciembre. Esto le permite a Beijing administrar los tiempos de compra y alternar proveedores según precios, aranceles y disponibilidad.
China importaría 108 millones de toneladas pese a una menor demanda
El USDA proyecta que las importaciones chinas de soja alcanzarán 108 millones de toneladas en 2026/27, por debajo de los 112,6 millones estimados para la campaña 2025/26. Incluso con ese retroceso, China continuará absorbiendo un volumen varias veces superior a su propia producción y seguirá siendo el comprador capaz de alterar los flujos comerciales entre Estados Unidos y Sudamérica.
La cosecha doméstica china, mientras tanto, disminuiría ligeramente hasta 20,1 millones de toneladas debido a una reducción del área sembrada. El comportamiento de la demanda también comienza a cambiar. Durante buena parte de la última campaña, los menores precios permitieron que las fábricas de alimento balanceado reformularan las dietas incorporando una mayor proporción de harina de soja, pero el FAS espera que el crecimiento de esa demanda pierda velocidad durante los próximos años.
Brasil y Argentina llegarían a 2026/27 con cosechas importantes y elevados stocks remanentes, un factor que podría mantener competitiva a la soja sudamericana y limitar aumentos pronunciados en los precios de importación. Para Argentina y Uruguay, además, la menor disponibilidad estacional brasileña abre una ventana comercial que cobra mayor relevancia mientras la soja estadounidense continúe pagando el arancel adicional para ingresar a China.
Las proyecciones tampoco son idénticas entre Beijing y los analistas internacionales. Las fuentes oficiales chinas mantienen estimaciones de importación y molienda inferiores a las manejadas por organismos extranjeros y consultoras privadas. Para 2025/26, las previsiones disponibles se ubican en un rango amplio de 109 a 114 millones de toneladas importadas, una diferencia de cinco millones que refleja la incertidumbre sobre el ritmo real de consumo.
El resultado es un mercado en el que China vuelve a comprar soja estadounidense sin abandonar su estrategia sudamericana. Brasil consiguió embarcar más de 10 millones de toneladas mensuales hacia China entre junio y agosto, mientras Argentina y Uruguay aparecen ahora para cubrir la menor oferta brasileña. Con 108 millones de toneladas de importaciones proyectadas para la nueva campaña, la disputa por abastecer al mayor comprador mundial seguirá repartiendo oportunidades entre ambas Américas.

