Más exportaciones y nuevos destinos: las apuestas del agro colombiano para crecer
Gremios destacan el potencial de pollo, banano, aguacate y genética aviar, pero advierten que el país avanza lento en apertura de mercados y protocolos sanitarios.
El café continúa siendo el emblema agrícola de Colombia en el exterior, pero los gremios del sector insisten en que el país cuenta con un portafolio mucho más amplio de productos con potencial exportador, desde proteína animal hasta frutas y materiales genéticos. La oportunidad está al alcance, pero la capacidad institucional para abrir nuevos mercados sigue siendo limitada.
Gonzalo Moreno, presidente de Fenavi, explicó que además del crecimiento en la demanda de carne aviar, Colombia ya envió su primer contenedor de pollo a Japón, un hito que abre espacio para posicionarse en Asia. La meta del sector es profundizar ese mercado y, en paralelo, trabajar el ingreso a China y Medio Oriente, regiones donde el consumo de proteína aviar sigue en expansión.
El dirigente agregó que el país también puede avanzar en exportaciones de genética aviar, un negocio de alto valor que ya muestra interés en mercados latinoamericanos. Sin embargo, el ritmo de apertura depende de factores que exceden a los productores: protocolos sanitarios, revisiones técnicas y procesos de admisibilidad que requieren coordinación estrecha entre el gobierno y entidades como ICA, Invima y ProColombia.
Un potencial evidente, pero con obstáculos estructurales
Jorge Bedoya, presidente de la SAC, coincidió en que el agro colombiano tiene múltiples oportunidades más allá del café. Mencionó productos como banano, aguacate, pollo, frutas frescas, alimentos procesados y manufacturas agroindustriales como bienes que ya se exportan, pero que podrían crecer con mayor velocidad si existiera una política de Estado orientada a abrir mercados y sostenerlos en el tiempo.
Bedoya advirtió que los desafíos no solo están en los requisitos sanitarios. También influyen factores como el volumen disponible para embarque, los estándares de calidad, la homogeneidad de los lotes, las condiciones de pago y la capacidad logística para llegar a destino con la calidad exigida. En frutas como el banano y el aguacate, por ejemplo, los compradores imponen criterios estrictos de color y presentación que deben cumplirse de manera uniforme.
A esto se suma la necesidad de ofrecer estabilidad regulatoria, seguridad jurídica y una estrategia comercial alineada entre el sector público y privado. "La inteligencia de mercados y la sincronía diplomática son fundamentales para competir", sostienen los gremios.
El panorama externo también impone presión. Colombia pasó de tener arancel 0 % a un 10 % para ingresar a Estados Unidos, y estuvo cerca de enfrentar una tarifa del 25 %, lo que habría golpeado con fuerza las exportaciones del agro. Para los gremios, la competencia con países como Brasil, que negocia reducciones arancelarias bilaterales, es otro factor que el país no puede ignorar.
Exportaciones crecen, pero la estructura sigue frágil
Entre enero y septiembre de 2025, Colombia exportó US$37.310 millones, un aumento del 1,8 % frente a 2024, según el Dane. Las ventas externas del sector agropecuario, alimentos y bebidas alcanzaron US$11.385 millones, con un notable crecimiento del 36,5 %, impulsado principalmente por el café y por los buenos precios internacionales.
En manufacturas, las exportaciones sumaron US$8.118 millones, con un alza del 4 % gracias al buen desempeño de productos químicos y maquinaria. Los principales destinos fueron Estados Unidos, Canadá, Países Bajos, India, Brasil, Ecuador y Perú.
Sin embargo, los expertos destacan que el crecimiento no basta si Colombia no acelera la admisibilidad sanitaria en mercados estratégicos. La apertura hacia Japón -con el pollo- fue celebrada, pero también recordó la lentitud con la que se avanzan procesos similares para otros productos.
Colombia tiene productos con calidad, certificaciones y demanda internacional. Lo que necesita, según los gremios, es una estructura estatal que acompañe con mayor velocidad, mayor presencia diplomática, y una política agroexportadora sostenida. El potencial está ahí: la pregunta es qué tan rápido podrá convertirlo en más divisas, empleo rural y nuevos mercados.

