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Comercio agrícola en países de Latam: FMI ve ganadores y perdedores por guerra en Medio Oriente

El FMI advierte impactos desiguales en América Latina por la guerra, con efectos en energía, inflación y comercio agrícola que redefinen oportunidades.

Lucia Beltran
Periodista agroalimentaria especializada en América Latina. Analiza mercados, innovación y el impacto de políticas públicas en el sector agroindustrial.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió este 17 de abril de 2026 que la guerra en Medio Oriente está generando un impacto desigual en los países de América Latina y el Caribe, modificando las condiciones de crecimiento, los flujos comerciales y la dinámica del comercio agrícola regional. El organismo señala que el encarecimiento de la energía y la volatilidad financiera global están reconfigurando la competitividad de las cadenas de valor agroalimentarias, con efectos directos sobre exportaciones, costos logísticos y precios internacionales de los commodities agrícolas.

Las proyecciones de crecimiento del PIB reflejan una región heterogénea, donde conviven economías que logran sostener su expansión con otras que enfrentan contracciones o mayor vulnerabilidad macroeconómica. 

Comercio agrícola en países de Latam: FMI ve ganadores y perdedores por guerra en Medio Oriente

El informe destaca que países con fuerte base de recursos naturales y exportaciones -incluyendo energía y productos agropecuarios- muestran mayor resiliencia, como Argentina, Brasil o Paraguay. En particular, Argentina aparece como uno de los principales beneficiados en este contexto, al combinar su perfil de productor de commodities agrícolas con el impacto positivo de los precios internacionales de la energía, lo que fortalece su balanza comercial y mejora el ingreso de divisas. Este escenario potencia el rol del agro en la economía, especialmente en un contexto de precios FOB más elevados, aunque con mayores costos de producción asociados a insumos importados y energía.

Sin embargo, el impacto no es homogéneo. Economías más dependientes de importaciones energéticas o con menor diversificación productiva enfrentan mayores presiones, tanto por inflación como por restricciones fiscales. En estas condiciones, el aumento en costos de transporte, fertilizantes y logística de exportación afecta directamente la competitividad de los agronegocios, en particular para pequeños y medianos productores.

Comercio agrícola en países de Latam: FMI ve ganadores y perdedores por guerra en Medio Oriente

El FMI advierte además que la inflación será un factor transversal en toda la región, impulsada por el encarecimiento de alimentos, combustibles y servicios logísticos. Este fenómeno impacta no solo en el consumo interno, sino también en la estructura de costos del sector agropecuario, condicionando decisiones de inversión, tecnificación y adopción de innovación.

En paralelo, el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales reduce el acceso al financiamiento, un elemento crítico para sostener procesos de modernización productiva, incorporación de biotecnología y mejora de la infraestructura rural y portuaria. En este sentido, organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo y la FAO vienen señalando la necesidad de fortalecer la resiliencia del sector a través de inversión estratégica y políticas públicas orientadas a la sustentabilidad.

A nivel global, la guerra también impacta en los flujos comerciales y en el apetito de riesgo de los inversores, lo que puede traducirse en menor ingreso de capitales hacia mercados emergentes, incluyendo América Latina. Este escenario obliga a los países a reforzar su estabilidad macroeconómica, mejorar su inserción internacional y avanzar en integración regional, aprovechando acuerdos comerciales y promoviendo la diversificación de mercados para sostener la competitividad agroexportadora.

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