Fertilizantes en riesgo: la crisis en Irán amenaza al agro sudamericano
La escalada de tensión en Medio Oriente vuelve a encender alarmas en el campo. Brasil y Argentina enfrentan riesgos de abastecimiento justo antes de la siembra.
El recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, registrado durante las últimas semanas y profundizado a comienzos de julio, comenzó a generar preocupación en los principales países agrícolas del hemisferio sur. Brasil y Argentina, dos de los mayores exportadores mundiales de soja, maíz y otros commodities agrícolas, enfrentan un riesgo creciente de interrupción en el suministro de fertilizantes, especialmente urea, un insumo clave para la productividad de los cultivos. La situación importa porque ambos países desempeñan un papel central en la seguridad alimentaria global y cualquier alteración en sus cadenas de producción podría trasladarse rápidamente a los precios internacionales de los alimentos.
El foco de preocupación se encuentra en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta y por donde transita una parte significativa del comercio energético y de fertilizantes. Datos de Kpler y Bloomberg muestran que el número de buques que ingresan al Golfo Pérsico para cargar fertilizantes cayó drásticamente desde finales de junio. Antes del conflicto, entre 20 y 40 embarcaciones realizaban operaciones semanales en la región; actualmente apenas unas cinco mantienen actividad. El temor de los armadores a nuevos ataques y el aumento de los costos de seguros marítimos están afectando la logística de exportación y generando incertidumbre en los flujos comerciales globales.
Menos fertilizantes y más presión sobre los precios mundiales
La reducción del transporte marítimo ya tiene consecuencias concretas. Las importaciones brasileñas de urea se desplomaron un 32% durante el primer semestre de 2026, según Bloomberg Intelligence. Muchos productores postergaron compras durante el pico del conflicto o recurrieron a fertilizantes nitrogenados alternativos de menor costo. Sin embargo, con la proximidad de la siembra en Sudamérica, la demanda comienza a reactivarse y el acceso a suministros provenientes de Medio Oriente aparece cada vez más comprometido.
La situación se vuelve aún más delicada por la combinación de factores climáticos y económicos. Las previsiones indican la posible llegada de un fenómeno de El Niño particularmente intenso, aumentando los riesgos de variabilidad climática para los productores agrícolas. A esto se suman los altos costos energéticos y la persistente volatilidad geopolítica. Analistas del mercado advierten que los precios de la urea en Nueva Orleans ya comenzaron a recuperarse, registrando subas superiores al 3% a principios de julio luego de cinco semanas consecutivas de bajas.
Bloomberg
Más allá de la disponibilidad física de fertilizantes, los expertos señalan que el principal problema radica en la logística y el transporte. El incremento de los fletes marítimos, las primas de seguros y la menor disponibilidad de buques están transformándose en las principales barreras para el abastecimiento, incluso cuando la capacidad de producción en Medio Oriente permanece relativamente estable. Este escenario pone de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de valor agroalimentarias frente a eventos geopolíticos externos.
Para América Latina, el episodio representa una nueva señal de alerta sobre la necesidad de avanzar en estrategias de diversificación de mercados, fortalecimiento de la infraestructura logística y desarrollo de capacidades regionales de producción de insumos estratégicos. En un contexto de creciente demanda mundial de alimentos y mayores exigencias en materia de sustentabilidad y resiliencia, garantizar el acceso a fertilizantes será determinante para sostener la competitividad del agro regional y evitar nuevos episodios de volatilidad en los mercados internacionales.

