Mercados

El regreso de El Niño amenaza con alterar la inflación, los mercados y el precio de los alimentos

El regreso de El Niño ya altera las expectativas de inversores y bancos centrales, con impacto sobre alimentos, tasas, monedas y mercados.

Lucia Beltran
Periodista agroalimentaria especializada en América Latina. Analiza mercados, innovación y el impacto de políticas públicas en el sector agroindustrial.

El regreso del fenómeno El Niño, confirmado durante esta semana y analizado por bancos de inversión internacionales, comenzó a modificar las expectativas de los mercados financieros antes incluso de que sus efectos climáticos se reflejen plenamente en la economía real. Morgan Stanley, Bradesco BBI y Saxo Bank coinciden en que el mayor riesgo no pasa únicamente por una menor producción agrícola, sino por el impacto que podría generar sobre la inflación, las tasas de interés, las monedas y las bolsas de América Latina. La preocupación cobra relevancia porque el fenómeno podría extender sus efectos entre finales de 2026 y el primer semestre de 2027, alterando el escenario económico regional.

La primera señal apareció en el mercado internacional del café, donde los futuros del arábica registraron movimientos extremos al pasar de ganancias del 16% a pérdidas cercanas al 9% en apenas dos jornadas. Para los analistas, esa volatilidad refleja que los inversores comenzaron a descontar un escenario de mayor incertidumbre climática. El Niño dejó de ser un simple fenómeno meteorológico para transformarse en una variable financiera, capaz de modificar el precio de las materias primas, alterar las cadenas globales de suministro y condicionar las decisiones de inversión mucho antes de que las cosechas sufran daños efectivos.

El regreso de El Niño amenaza con alterar la inflación, los mercados y el precio de los alimentos

Inflación, tasas y bancos centrales bajo presión

Los economistas de Morgan Stanley advierten que un episodio intenso de El Niño podría sumar hasta 168 puntos básicos a la inflación de Brasil, 132 puntos básicos en Colombia y 209 puntos básicos en Perú, mientras que México también registraría un impacto, aunque más moderado. Si bien los bancos centrales suelen evitar responder a aumentos temporales de los alimentos, el riesgo aparece cuando esos incrementos comienzan a trasladarse al resto de la economía mediante expectativas inflacionarias, depreciación cambiaria o mayores costos regulados. En ese escenario, los esperados recortes de tasas podrían retrasarse, modificando el panorama para el crédito, la inversión y el consumo.

Los especialistas consideran que el azúcar figura entre los commodities con mayor potencial de suba debido a posibles caídas de producción en India, Tailandia y parte del sudeste asiático, mientras que el aceite de palma enfrenta riesgos similares por la sequía prevista en Indonesia y Malasia. En América Latina, el panorama será dispar. Argentina y el sur de Brasil podrían beneficiarse de mayores lluvias, mientras que otras regiones agrícolas brasileñas enfrentarían temperaturas elevadas y precipitaciones irregulares que afectarían la producción de soja, maíz y café. Además, fabricantes de alimentos, empresas de bebidas y operadores logísticos también podrían enfrentar mayores costos a lo largo de toda la cadena de valor agroalimentaria.

El regreso de El Niño amenaza con alterar la inflación, los mercados y el precio de los alimentos

El efecto económico tampoco será uniforme entre sectores ni mercados bursátiles. Bradesco BBI identifica a Brasil, Colombia y Perú como las economías latinoamericanas más expuestas por su dependencia de la agricultura, la generación hidroeléctrica y la inflación alimentaria. Algunas compañías energéticas y vinculadas al agro podrían beneficiarse por mejores precios o mayor demanda de generación térmica, mientras que empresas agrícolas, bancos y firmas mineras aparecen entre las más vulnerables. Más que provocar una caída generalizada de las bolsas, El Niño funcionará como un filtro que distinguirá a las empresas capaces de absorber o trasladar los mayores costos derivados del clima de aquellas cuyos márgenes dependen de condiciones meteorológicas estables.

El consenso entre los analistas es que El Niño comienza en las aguas del Pacífico, pero termina influyendo en los supermercados, las decisiones de los bancos centrales y las bolsas de todo el mundo. La evolución del fenómeno será determinante para la inflación y la política monetaria durante los próximos meses, en un contexto donde los mercados incorporan cada vez con mayor fuerza el riesgo climático dentro de sus estrategias de inversión. Para América Latina, el desafío no será únicamente enfrentar los efectos sobre la producción agropecuaria, sino fortalecer la resiliencia de sus cadenas de valor, mejorar la infraestructura y diversificar los mercados para reducir el impacto económico de futuros eventos extremos.

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