El Salvador depende cada vez más de carne importada y cae su producción local
El peso de la carne extranjera alcanzó niveles históricos tras 15 años de cambios productivos, apertura comercial y menor oferta ganadera nacional.
El Salvador elevó en los últimos 15 años su dependencia de la carne bovina importada, que pasó de representar el 39,3% del consumo nacional al 60,4%, mientras la producción ganadera interna sufrió una fuerte caída. El cambio refleja una transformación profunda del mercado cárnico salvadoreño, marcada por una menor oferta local, mayor apertura comercial y un aumento del abastecimiento desde otros países de la región.
Un estudio de la Superintendencia de Competencia reveló que el avance de las importaciones se produjo en medio de un retroceso sostenido de la producción nacional. Según los datos analizados, la producción de carne bovina cayó cerca de un 40% entre 2007 y 2022, pasando de 68.766 libras a 41.384 libras.
La reducción de la actividad ganadera está asociada a diferentes factores que afectan al sector agropecuario, entre ellos la presión climática, los mayores costos de producción, problemas sanitarios y los desafíos para sostener la rentabilidad de pequeños y medianos productores.
La carne extranjera ya representa más de la mitad del mercado
El crecimiento de las compras externas modificó la estructura del abastecimiento alimentario de El Salvador. Mientras en 2007 las importaciones de carne bovina alcanzaban las 44.489 libras, para 2023 habían aumentado hasta 71.127 libras, una expansión cercana al 60%.
El informe advierte que actualmente más de la mitad de la carne bovina disponible para distribución y consumo dentro del país proviene del exterior, una situación que aumenta la relevancia de los proveedores internacionales dentro de la cadena alimentaria salvadoreña.
Nicaragua se consolidó como el principal abastecedor del mercado salvadoreño, llegando a representar más del 80% de las importaciones de carne bovina. La cercanía geográfica y los menores costos logísticos permitieron fortalecer ese intercambio comercial frente a otros proveedores como Honduras, Guatemala, Costa Rica y Estados Unidos.
El crecimiento de las importaciones también está vinculado con los acuerdos comerciales de la región, especialmente el CAFTA-DR, que impulsó una mayor integración entre los mercados centroamericanos y facilitó el flujo de productos agroalimentarios.
Sin embargo, la mayor participación externa abre un debate sobre la capacidad productiva interna y la seguridad alimentaria. Para especialistas del sector agropecuario, depender de pocos proveedores puede generar vulnerabilidades ante cambios de precios internacionales, problemas climáticos o interrupciones comerciales.
Menos producción, menos infraestructura y nuevos desafíos ganaderos
Otro de los puntos que refleja la transformación del sector es la reducción de la infraestructura destinada al procesamiento de carne. Datos oficiales muestran que la cantidad de rastros y mataderos habilitados disminuyó de 38 establecimientos en 2020 a 26 en 2023, una baja que acompaña el menor dinamismo productivo local.
La concentración del negocio importador también aparece como un elemento relevante. Aunque se registraron más de 40 operadores vinculados al ingreso de carne extranjera, una parte importante del volumen quedó concentrada en pocos actores comerciales.
A nivel regional, la competitividad de precios también influye en las decisiones de compra. Honduras presentó algunos de los valores promedio más bajos de carne importada, mientras que Estados Unidos registró precios superiores debido a diferencias de mercado, calidad y costos asociados.
La evolución del mercado bovino plantea un desafío estratégico para El Salvador: mantener un abastecimiento estable y accesible para los consumidores mientras busca fortalecer nuevamente su producción ganadera nacional.
En un marco donde la demanda de proteínas continúa creciendo en América Latina, recuperar productividad, mejorar infraestructura y apoyar al sector ganadero serán factores clave para equilibrar la relación entre producción local e importaciones.

