Actualidad

La FAO alerta por un shock global que amenaza al agro y las exportaciones latinas

La FAO advirtió que un cierre del estrecho de Hormuz podría desatar una crisis global de alimentos y aumentar los costos del agro en América Latina.

Lucia Beltran
Periodista agroalimentaria especializada en América Latina. Analiza mercados, innovación y el impacto de políticas públicas en el sector agroindustrial.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió este miércoles que un eventual cierre del estrecho de Hormuz podría desencadenar un "shock agroalimentario sistémico" con impacto directo en los precios mundiales de los alimentos, los fertilizantes y la logística internacional, una situación que amenaza especialmente a América Latina por su fuerte dependencia del comercio agroexportador. La advertencia fue realizada desde Roma en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente y encendió alarmas en los mercados globales.

El estrecho de Hormuz es una de las rutas marítimas más importantes del mundo. Por allí circula gran parte del petróleo, gas, fertilizantes y materias primas estratégicas para la producción agropecuaria global. Para la FAO, un bloqueo prolongado no sería solamente un problema logístico, sino un evento capaz de disparar aún más los precios internacionales de los alimentos en cuestión de meses.

Buques navegan por el estrecho de Ormuz, Musandam, Omán, 20 de mayo de 2026

Buques navegan por el estrecho de Ormuz, Musandam, Omán, 20 de mayo de 2026

La preocupación crece porque el aumento de los costos energéticos ya comenzó a impactar sobre el comercio agrícola internacional. El último Índice de Precios de los Alimentos de la FAO registró su tercera suba mensual consecutiva en abril, impulsado por el encarecimiento de la energía y las interrupciones comerciales derivadas de la crisis geopolítica en Medio Oriente.

Para América Latina, el escenario podría tener consecuencias profundas. La región es uno de los mayores exportadores mundiales de soja, maíz, carne bovina, azúcar, café y aceites vegetales, pero depende fuertemente de fertilizantes importados, costos marítimos competitivos y cadenas logísticas estables para sostener su competitividad internacional.

Un eventual cierre de Hormuz podría provocar un fuerte aumento en los precios de los fertilizantes nitrogenados y de la energía, dos factores clave para la producción agrícola regional. Países como Brasil y Argentina, grandes consumidores de insumos importados, quedarían especialmente expuestos a una escalada de costos que impactaría sobre la próxima campaña agrícola.

Además, los especialistas advierten que la suba de los costos logísticos podría trasladarse rápidamente a los precios FOB de exportación y a los alimentos que consumen millones de personas en América Latina. El riesgo de inflación alimentaria vuelve a instalarse como una amenaza concreta para las economías emergentes.

El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, sostuvo que "la ventana para tomar medidas preventivas se está cerrando rápidamente" y pidió reforzar la capacidad de resiliencia de los países para enfrentar posibles interrupciones comerciales y financieras.

Buques navegan por el estrecho de Ormuz, Musandam, Omán, 20 de mayo de 2026.

Buques navegan por el estrecho de Ormuz, Musandam, Omán, 20 de mayo de 2026.

Entre las medidas urgentes, la FAO recomendó garantizar rutas comerciales alternativas, evitar restricciones a las exportaciones y proteger los corredores humanitarios y alimentarios. También pidió activar líneas de financiamiento para productores agropecuarios y fortalecer herramientas digitales que permitan acelerar ayudas de emergencia.

En América Latina, el impacto no solo podría sentirse en los costos productivos. También existe preocupación por la volatilidad de los mercados internacionales y por posibles cambios en la demanda global de alimentos. En un contexto de incertidumbre, muchos compradores internacionales podrían priorizar abastecimiento cercano o reducir compras para proteger reservas estratégicas.

La situación se vuelve todavía más delicada por la posible llegada de El Niño, fenómeno climático que podría generar sequías y alteraciones en los patrones de lluvias en distintas regiones agrícolas del continente. La combinación entre crisis geopolítica, presión logística y variabilidad climática aparece hoy como uno de los mayores desafíos para el agro global.

Analistas del comercio agrícola sostienen que América Latina enfrenta una oportunidad y un riesgo al mismo tiempo. Por un lado, la región puede consolidarse como proveedor estratégico de alimentos para el mundo. Pero, por otro, la dependencia de insumos importados y la fragilidad de la infraestructura logística podrían amplificar el impacto económico de una crisis internacional.

La advertencia de la FAO deja un mensaje claro para gobiernos y empresas agroexportadoras: el comercio agrícola mundial entra en una etapa de alta vulnerabilidad y cualquier interrupción en Hormuz podría traducirse rápidamente en más inflación, mayores costos productivos y presión sobre la seguridad alimentaria global.

© AgroLatam. Todos los derechos reservados.
Esta nota habla de: