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Fertilizantes caen tras reapertura de Ormuz y alivian costos en el agro global

La baja en urea tras la apertura del estrecho de Ormuz genera alivio en el agro, aunque persisten demoras logísticas que mantienen la incertidumbre.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El viernes 17 de abril de 2026, los precios globales de fertilizantes cayeron con fuerza luego de que Irán confirmara la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético y de insumos. La baja impacta directamente en los productores agrícolas, que ven alivio en costos tras una semana de fuerte presión sobre los mercados.

La cotización de la urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado en el mundo, cayó cerca de 18% hasta los USD 640 por tonelada en Nueva Orleans, tras haber alcanzado un pico de USD 780 días antes. Este movimiento refleja la sensibilidad del mercado a los eventos geopolíticos, especialmente en regiones críticas para el transporte global de energía.

El estrecho de Ormuz, por donde circula una porción significativa del petróleo y gas del mundo, es también clave para la logística de insumos agrícolas. Su reapertura redujo las tensiones sobre los costos energéticos y, en consecuencia, sobre la producción de fertilizantes, altamente dependiente del gas natural.

Fertilizantes caen tras reapertura de Ormuz y alivian costos en el agro global

Sin embargo, pese a la caída de precios, el alivio es parcial. Fuentes del mercado advierten que persisten demoras en las entregas y cuellos de botella logísticos, lo que podría limitar el impacto inmediato en los costos reales para los productores, especialmente en América Latina.

En la región, donde países como Brasil y Argentina dependen en gran medida de las importaciones de fertilizantes, este tipo de movimientos puede redefinir márgenes y decisiones de siembra. La volatilidad reciente había llevado los precios de los fertilizantes a niveles récord en relación con cultivos como el maíz, afectando la rentabilidad agrícola.

El episodio vuelve a poner en evidencia la fuerte conexión entre geopolítica, energía y producción agrícola, en un contexto donde la seguridad alimentaria depende cada vez más de la estabilidad de las cadenas globales de suministro.

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