Mercados

La guerra tensiona el mercado de fertilizantes y redefine márgenes globales

El conflicto en Medio Oriente dispara precios del nitrógeno, mejora resultados empresariales y presiona costos productivos en el agro global.

Gabriela Mendoza
Periodista especializada en agroindustria y comercio internacional. Analiza exportaciones, cadenas de valor y el impacto de políticas públicas en la competitividad del agro en América Latina.

En mayo de 2026, las principales empresas globales de fertilizantes reportaron fuertes subas en sus ingresos impulsadas por el alza de precios del nitrógeno, en un contexto marcado por la guerra en Medio Oriente, que alteró las cadenas de suministro y volvió a tensionar los costos del agro a nivel global.

El impacto del conflicto -particularmente tras el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz- expuso nuevamente la fragilidad estructural del mercado mundial de fertilizantes nitrogenados, un insumo clave para cultivos como maíz y soja en Estados Unidos, América Latina y otras regiones productivas.

Empresas como CF Industries y Nutrien registraron incrementos cercanos al 20% en sus ventas trimestrales, beneficiándose de la suba en los precios internacionales. En el caso de CF, incluso las ganancias por acción se duplicaron respecto al año anterior, mientras que Nutrien logró más que cuadruplicarlas, aunque sin cumplir completamente con las expectativas del mercado.

La guerra tensiona el mercado de fertilizantes y redefine márgenes globales

La suba de precios ya venía gestándose por un equilibrio ajustado entre oferta y demanda, pero el conflicto aceleró la tendencia. Según datos del mercado, la urea granulada en el Golfo de EE.UU. subió cerca de un 36% desde febrero, mientras que en Egipto los aumentos superaron el 70%, reflejando el impacto global del shock geopolítico.

En este contexto, el gas natural, insumo fundamental para la producción de amoníaco, no aumentó en la misma magnitud en Estados Unidos como en otras regiones, lo que permitió a los productores norteamericanos capturar mayores márgenes y consolidar su competitividad.

Sin embargo, mientras las empresas celebran resultados, el impacto en el campo es cada vez más evidente. Los productores agrícolas enfrentan una presión creciente sobre sus márgenes, combinando precios de insumos elevados con valores de granos debilitados y un clima de incertidumbre.

La situación también encendió alertas regulatorias. En Estados Unidos, el Departamento de Justicia investiga posibles prácticas de colusión entre empresas del sector, en un mercado altamente concentrado. Si bien no hay acusaciones formales, el caso refleja la creciente sensibilidad política frente a la inflación en los insumos agrícolas.

Analistas del mercado advierten que el conflicto con Irán representa el tercer gran shock de oferta y demanda en el mercado de nitrógeno en los últimos seis años, tras la pandemia y la guerra en Ucrania. Esta sucesión de eventos refuerza la percepción de un sistema vulnerable a interrupciones geopolíticas.

A pesar del escenario favorable para las compañías, el sentimiento en el agro no acompaña. Encuestas recientes indican que cerca de dos tercios de los productores esperan una caída en sus ingresos netos en 2026, lo que podría impactar en la demanda futura de insumos.

Mientras avanza la campaña agrícola en el hemisferio norte, la incertidumbre sigue dominando. El mercado reconoce que el nitrógeno es un insumo indispensable, lo que limita la posibilidad de reducir su uso, aunque algunos productores opten por postergar compras en espera de mejores condiciones.

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