Fondos vuelven al trigo tras 4 años y anticipan suba por clima y guerra
Fondos especulativos cambiaron su posición sobre trigo impulsados por clima seco en EE.UU. y tensiones en Medio Oriente que afectan costos y oferta global.
Los fondos de inversión se posicionaron nuevamente de forma alcista en el trigo por primera vez en casi cuatro años al cierre de marzo de 2026, impulsados por el clima seco en Estados Unidos, la guerra en Medio Oriente y el impacto sobre los costos de insumos clave, lo que reconfigura las expectativas del mercado global.
De acuerdo con datos oficiales, las posiciones largas superaron a las cortas en 8.641 contratos, revirtiendo una tendencia bajista que se mantenía desde mediados de 2022. El cambio se explica por un fuerte incremento de las apuestas alcistas, que alcanzaron 117.375 contratos, el nivel más alto en más de seis años, mientras que las posiciones vendidas cayeron a 108.734 contratos.
Este movimiento marca un cambio estructural en el sentimiento del mercado, que venía presionado por abundante oferta global pero ahora enfrenta nuevas incertidumbres.
Clima, energía y fertilizantes: el nuevo combo alcista
El mercado del trigo encuentra soporte en dos factores clave. Por un lado, la sequía persistente en las Planicies de EE.UU., una región crítica para la producción, que genera dudas sobre los rindes de la próxima campaña.
Por otro, la guerra en Medio Oriente, ya en su sexta semana, ha afectado seriamente la infraestructura energética y el flujo de insumos a través del estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio global. Esto ha encarecido combustibles y fertilizantes, elevando los costos de producción agrícola a nivel mundial.
En este contexto, productores en distintas regiones están acelerando compras de insumos e incluso ajustando decisiones de siembra hacia cultivos menos dependientes de fertilización intensiva.
Si bien los precios del trigo alcanzaron máximos de un año durante marzo, en los últimos días registraron cierta corrección ante pronósticos de lluvias en EE.UU. y toma de ganancias por parte de inversores. Aun así, el mercado mantiene una alta volatilidad, con la geopolítica y el clima como principales drivers.

