México

Calor extremo golpea a la ganadería en Culiacán y agota pasturas

Productores del norte de México enfrentan escasez de agua y alimento en pleno estiaje, con impacto directo en la condición de los hatos.

Matías Cosenza
Periodista especializado en ganadería, avicultura y sanidad animal. Cubre mercados y tecnología aplicada a la producción pecuaria, con foco en la competitividad del sector agropecuario en América Latina.

La ganadería en la zona serrana de Culiacán atraviesa en abril de 2026 su etapa más crítica del año, con altas temperaturas que aceleran la pérdida de pasturas y reducen la disponibilidad de agua, afectando directamente la alimentación y el estado de los hatos. Productores locales advierten que el período entre mayo y junio será especialmente exigente, en un contexto donde el estiaje se adelantó y se intensificó.

El impacto del calor ya se siente en los campos. La rápida desecación de los pastizales en praderas y cerros limita la oferta forrajera, mientras que la caída en los niveles de bordos, abrevaderos y pozos reduce el acceso al agua. A esto se suma un mayor consumo por parte del ganado, lo que profundiza el desequilibrio entre oferta y demanda del recurso.

Menos alimento, más costos y presión sobre los productores

El escenario obliga a los productores a evaluar medidas para sostener la actividad. Aunque todavía no se generalizó el traslado de agua en pipas hacia los corrales, se anticipa que será necesario en las próximas semanas. En paralelo, comienza a perfilarse la compra de pastura como alternativa para mantener la alimentación del ganado, lo que incrementa los costos en un momento complejo para el sector.

La situación económica de muchos productores limita la capacidad de respuesta. La actividad viene afectada por dificultades operativas y menor dinamismo en los últimos meses, lo que reduce el margen para afrontar gastos adicionales. En este contexto, la dependencia de las lluvias se vuelve central para sostener el sistema productivo.

Expectativa por las lluvias y riesgo productivo

El inicio de la temporada de lluvias en México, previsto a partir del 15 de mayo según el Servicio Meteorológico Nacional, aparece como un punto de inflexión. La recuperación de pasturas y la recarga de fuentes de agua dependerán de la regularidad y volumen de las precipitaciones en las próximas semanas.

Mientras tanto, el sector enfrenta un período de alta vulnerabilidad. El estrés térmico en los animales, combinado con la falta de alimento y agua, puede impactar en la productividad, el peso del ganado y la eficiencia del sistema. En regiones como Culiacán, donde la ganadería depende fuertemente de las condiciones climáticas, la evolución del clima en el corto plazo será determinante para evitar mayores pérdidas.

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