Comercio

La leche importada no deja de crecer: un récord que pone en alerta al sector lácteo

El Salvador importó US$124,3 millones en leche y derivados entre enero y mayo, el mayor registro en más de tres décadas. Nicaragua y Estados Unidos lideran el abastecimiento.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El Salvador registró entre enero y mayo de 2026 el mayor nivel de importaciones de productos lácteos de su historia. Según datos del Banco Central de Reserva (BCR), las compras externas de leche, quesos y otros derivados alcanzaron US$124,3 millones, un récord desde que existen registros oficiales en 1994. El incremento refleja una mayor demanda del mercado, pero también vuelve a poner bajo la lupa la competitividad de la producción nacional en un momento de cambios regulatorios para el sector.

El monto importado representa un crecimiento de US$6,15 millones, equivalente al 5,2%, frente a los US$118,2 millones registrados durante el mismo período de 2025. La estadística incluye una amplia variedad de productos, entre ellos leche evaporada, condensada y en polvo, crema, mantequilla, suero de leche y distintos tipos de quesos, como mozzarella, cheddar y fundidos, además de otros derivados que abastecen tanto a la industria como al consumo doméstico.

El volumen importado también alcanzó un máximo histórico

El crecimiento no solo se observó en valor, sino también en cantidad. Durante los primeros cinco meses del año ingresaron al país 33,13 millones de kilogramos de productos lácteos, un volumen que también constituye un récord histórico y que supera en 2,8% los 32,22 millones de kilogramos importados en igual período del año anterior.

Al mismo tiempo, el costo promedio de importación mostró una tendencia alcista. El Banco Central informó que el precio medio alcanzó US$3,75 por kilogramo, por encima de los US$3,66 registrados en 2025, lo que indica que el aumento de las compras externas respondió tanto a un mayor volumen como a precios internacionales más elevados.

Las cifras contrastan con las registradas hace tres décadas. En 1994, primer año disponible en la base estadística del BCR, El Salvador importó apenas US$2,5 millones en productos lácteos, una diferencia que evidencia la transformación del mercado y el creciente peso de las compras externas en el abastecimiento nacional.

Nicaragua y Estados Unidos consolidan su liderazgo como proveedores

Nicaragua continúa siendo el principal origen de los lácteos que ingresan a El Salvador. Entre enero y mayo exportó al mercado salvadoreño productos por US$77,91 millones, cifra que representa un crecimiento interanual del 9,18% y equivale al 62,65% del valor total importado. También se trata del mayor registro alcanzado por ese país desde que existen estadísticas oficiales.

En segundo lugar aparece Estados Unidos, con ventas por US$25,07 millones, un incremento del 16,4% respecto al mismo período de 2025. La participación estadounidense alcanzó el 20,16%, consolidando un crecimiento sostenido en los últimos años. Desde 2022, las exportaciones de productos lácteos estadounidenses hacia El Salvador se multiplicaron por 2,6, pasando de US$9,66 millones a los niveles actuales.

En conjunto, Nicaragua y Estados Unidos concentran el 82,81% de todas las importaciones salvadoreñas de productos lácteos. El resto del abastecimiento proviene principalmente de Honduras, con US$9,23 millones; Costa Rica, con US$5,06 millones; Nueva Zelanda, con US$1,58 millones; y México, con US$1,09 millones.

El crecimiento de las importaciones coincide con un intenso debate dentro del sector lechero salvadoreño tras la reciente reforma aprobada por la Asamblea Legislativa que autoriza el uso de leche en polvo para la elaboración de productos lácteos. Mientras organizaciones como Asileche, Coexport, Proleche y la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena consideran que la medida alinea al país con el resto de Centroamérica y mejora la competitividad de la industria, otros representantes de la cadena productiva advierten que podría aumentar la presión sobre los productores nacionales y favorecer una mayor dependencia de las importaciones. En ese contexto, la evolución del mercado será seguida de cerca por toda la cadena láctea, ya que las decisiones comerciales y regulatorias definirán el equilibrio entre el abastecimiento externo y el desarrollo de la producción local.

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