Ingenios del Nordeste brasileño acumulan pérdidas por el desplome del azúcar
La caída de precios y los aranceles de EE.UU. golpean la zafra 2025/26 y dejan a productores e industrias en una situación crítica.
El sector del azúcar y etanol del Nordeste de Brasil atraviesa una de sus campañas más desafiantes de la última década. La zafra 2025/26 comenzó bajo un escenario adverso marcado por la caída de los precios internacionales del azúcar, el incremento de costos, las restricciones comerciales de Estados Unidos y un clima que amenaza con reducir los volúmenes procesados. Ingenios y productores ya anticipan pérdidas y reclaman medidas urgentes de apoyo para evitar un deterioro mayor.
Según Cepea/Esalq, en noviembre los precios del azúcar cayeron 21% en Pernambuco y 14% en Alagoas respecto al año anterior. Los valores reflejan el comportamiento del mercado global, donde las cotizaciones se desplomaron un 25% en lo que va de 2025, según Valor Data.
La pérdida del mercado estadounidense agrava el escenario
Históricamente, el Nordeste se ha beneficiado de una cuota de exportación a Estados Unidos, donde el azúcar brasileño ingresaba a precios casi doble del valor internacional, debido al déficit estructural del mercado estadounidense.
Pero el arancel del 50% impuesto por el gobierno de Donald Trump frenó ese flujo comercial. Desde octubre -inicio simultáneo de la zafra nordestina y del año de cuota estadounidense- solo dos barcos partieron desde puertos del Nordeste rumbo a Estados Unidos, con apenas 60.000 toneladas, según datos de la agencia marítima Williams. Para una región que dependía fuertemente de ese diferencial, la pérdida del incentivo encendió todas las alarmas.
El etanol tampoco compensa
El mercado de etanol muestra precios levemente superiores a los del año pasado, pero aun así la producción es no rentable, según la consultora Pecege.
El análisis de 15 ingenios indica pérdidas promedio de:
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8,2% para etanol hidratado
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14,9% para etanol anhidro
En contraste, la producción de azúcar VHP -orientada a exportación- aún presenta un margen positivo del 25,8%, mientras que el azúcar blanco alcanza un 22,8%. Aun así, los industriales afirman que los precios no cubren los costos.
"Nadie está obteniendo ganancias", sostuvo Renato Cunha, presidente de Sindaçúcar-PE.
Clima adverso y dificultades operativas
El analista Raphael Delloiagono, de Pecege, advirtió que las lluvias intensas retrasaron cosecha y molienda, además de dificultar desviar la caña hacia el azúcar, lo que podría obligar a un mix más orientado al etanol, contrario a lo que preferirían los ingenios.
En Paraíba, un empresario que pidió reserva anticipó márgenes estrechos y un incremento en la producción de etanol apostando a un repunte del biocombustible en mayo de 2026. Sobre el azúcar, no proyecta mejoras inmediatas:
"El precio necesita reaccionar para no desincentivar la producción. Un nivel ideal sería entre 17 y 18 centavos de dólar por libra", afirmó.
Desventajas estructurales elevan los costos del Nordeste
La situación en el Nordeste es aún más compleja que en el Centro-Sur. La región enfrenta:
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Suelos degradados tras siglos de cultivo.
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Cosecha manual, debido a pendientes que impiden mecanización.
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Ingenios más antiguos, con menor eficiencia operativa.
Según Pecege, los costos agrícolas son 25% superiores a los del Centro-Sur.
El costo industrial es 18% mayor y el costo total por tonelada de azúcar VHP es 27% más elevado que en la principal región productora del país.
Los productores de caña también sufren
El deterioro alcanzó a los proveedores de caña. Según José Inácio de Morais, presidente de Asplan, el panorama empeoró desde agosto.
En Paraíba, los productores pasaron de recibir R$ 170 por tonelada a apenas R$ 129, muy por debajo de sus costos.
"La cuota de Estados Unidos nos daba una ventaja de R$ 10 por tonelada, pero sin ella estamos a la par del resto del país", explicó Morais.
Con precios deprimidos, pérdida del mercado premium estadounidense, costos más altos que en otras regiones y condiciones climáticas adversas, los ingenios del Nordeste encaran una campaña particularmente frágil. Tanto industriales como productores coinciden: sin medidas de apoyo, la zafra 2025/26 podría consolidar un retroceso difícil de revertir.

