Las lluvias en EE.UU. derrumban la soja y arrastran al maíz en Chicago
Los pronósticos de precipitaciones sobre el cinturón agrícola estadounidense cambiaron el humor del mercado. Los fondos salieron a vender y la soja perdió más de 27 centavos.
La fuerte baja registrada por la soja en Chicago volvió a poner presión sobre las referencias de precios que utilizan productores, exportadores e industrias de toda América Latina. Los nuevos pronósticos climáticos difundidos este miércoles anticipan lluvias generalizadas sobre buena parte del cinturón agrícola de Estados Unidos, mejorando las perspectivas productivas para la campaña 2026/27. La reacción fue inmediata: los fondos de inversión aceleraron la liquidación de posiciones y las cotizaciones de la soja y el maíz registraron su mayor caída de las últimas semanas. Para la región, donde Chicago continúa siendo el principal mercado de referencia, el cambio de escenario merece especial atención.
Los nuevos modelos meteorológicos prevén precipitaciones de entre 30 y más de 50 milímetros sobre Iowa, Minnesota, Illinois y sectores de Nebraska y Dakota del Sur durante los próximos días. Después de varias semanas de temperaturas elevadas y escasez de humedad, esas lluvias llegarían en un momento clave para la definición del rendimiento de los cultivos. El mercado interpretó que el riesgo climático comenzó a disminuir y los operadores optaron por tomar ganancias tras el fuerte rally registrado durante julio. Ni siquiera la fuerte suba del petróleo logró modificar el ánimo de los inversores, que volvieron a concentrar toda su atención en la evolución del clima estadounidense.
La soja encabezó las bajas y el maíz volvió a ceder terreno
La soja fue el cultivo más castigado de la rueda. La posición noviembre perdió 27,25 centavos por bushel y cerró en US$ 11,93 por bushel (equivalente a US$ 438 por tonelada), mientras que el contrato agosto cayó 34 centavos hasta US$ 11,78 por bushel (US$ 433 por tonelada). En apenas cuatro jornadas, la oleaginosa retrocedió más del 5% desde los máximos alcanzados la semana pasada, cuando el mercado descontaba posibles pérdidas productivas por las altas temperaturas y la falta de precipitaciones.
El maíz también terminó con fuertes pérdidas. La posición diciembre cayó 8,75 centavos hasta US$ 4,72 por bushel (US$ 186 por tonelada), mientras que septiembre retrocedió 9,5 centavos y cerró en US$ 4,49 por bushel (US$ 177 por tonelada). Los operadores volvieron a incorporar en los precios la posibilidad de una cosecha estadounidense con rendimientos elevados. Actualmente, el USDA proyecta una productividad promedio cercana a 11,5 toneladas por hectárea, un nivel que podría consolidarse si el pronóstico de lluvias se confirma durante las próximas semanas.
Brasil suma oferta y aumenta la presión sobre el mercado
La mejora climática en Estados Unidos no es el único factor que explica la debilidad de la soja. Brasil continúa aportando una oferta récord al mercado internacional, con exportaciones proyectadas en 115,4 millones de toneladas, consolidando su posición como principal proveedor mundial. Ese volumen mantiene una fuerte competencia en los mercados de destino y limita la capacidad de recuperación de los precios, incluso cuando la demanda china continúa activa.
En paralelo, los operadores esperan el próximo informe semanal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para evaluar el ritmo de las ventas externas. China sigue siendo el principal comprador de soja estadounidense para la nueva campaña, aunque por el momento la mejora en las perspectivas productivas pesa mucho más que la demanda sobre la evolución de las cotizaciones.
Los fondos aceleraron las ventas mientras el trigo mostró mayor firmeza
La presión bajista también estuvo impulsada por los fondos especulativos, que durante la rueda liquidaron alrededor de 24.000 contratos de maíz, equivalentes a más de 3 millones de toneladas, reforzando la caída del mercado. El avance del petróleo, que subió cerca de 6,5% por el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, prácticamente pasó desapercibido para los operadores agrícolas.
El trigo, en cambio, logró diferenciarse del resto de los granos. Las dificultades logísticas derivadas del conflicto en la región del Mar Negro continúan generando incertidumbre sobre la oferta exportable desde Rusia y brindan sostén a las cotizaciones internacionales, evitando una corrección similar a la observada en soja y maíz.
Soja
| Contrato | Chicago (US$/bu) | Equivalente (US$/t) |
|---|---|---|
| Agosto 2026 | 11,78 | 433 |
| Noviembre 2026 | 11,93 | 438 |
Maíz
| Contrato | Chicago (US$/bu) | Equivalente (US$/t) |
|---|---|---|
| Septiembre 2026 | 4,49 | 177 |
| Diciembre 2026 | 4,72 | 186 |
Trigo
| Contrato | Chicago (US$/bu) | Equivalente (US$/t) |
|---|---|---|
| SRW Septiembre | 6,61 | 243 |
| HRW Septiembre | 7,26 | 267 |
| Primavera Septiembre | 7,05 | 259 |
Más allá de la caída registrada en Chicago, el movimiento del mercado ofrece señales que los productores y empresarios agropecuarios de América Latina deberían seguir de cerca. Si las lluvias previstas sobre el cinturón agrícola estadounidense se consolidan y el USDA confirma buenos rendimientos en sus próximos informes, la presión sobre las cotizaciones internacionales podría extenderse durante buena parte de agosto. Para quienes aún conservan soja de la campaña anterior o comienzan a planificar la comercialización de la próxima cosecha, el contexto vuelve a poner en primer plano la gestión comercial y la cobertura del riesgo de precios.
En la región, la evolución del mercado no dependerá únicamente del clima en Estados Unidos. También influirán el ritmo de las exportaciones brasileñas, la demanda de China, el comportamiento del dólar, la política comercial de los principales países importadores y las decisiones de los grandes fondos de inversión. La combinación de estos factores mantiene un escenario de alta volatilidad, donde cualquier cambio en las condiciones climáticas o geopolíticas puede modificar rápidamente la tendencia.
Para los exportadores y la industria, un mercado internacional con mayor oferta también implica una competencia más intensa entre Brasil, Argentina y Estados Unidos por los principales destinos de exportación. En este contexto, seguir de cerca la evolución de los márgenes, los costos logísticos, las primas de exportación y las oportunidades comerciales será tan importante como observar el comportamiento diario de Chicago.

