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Mar Negro: la guerra golpea el comercio mundial de granos y dispara los costos logísticos

La escalada de ataques en el Mar Negro tensiona el comercio global de granos y petróleo. El mayor riesgo marítimo eleva costos y precios agrícolas hoy.

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

La intensificación de los ataques entre Rusia y Ucrania sobre puertos, terminales de exportación y buques comerciales en el Mar Negro, registrada durante las últimas semanas y profundizada este martes, vuelve a generar preocupación en los mercados internacionales. La región concentra una parte fundamental de las exportaciones mundiales de trigo, maíz, aceites vegetales y petróleo, por lo que cualquier interrupción afecta directamente los flujos comerciales globales, incrementa los costos logísticos y suma incertidumbre para importadores y exportadores, incluyendo a América Latina, donde los precios internacionales son una referencia clave para productores y cadenas agroalimentarias.

Mar Negro: la guerra golpea el comercio mundial de granos y dispara los costos logísticos

El Mar Negro constituye uno de los principales corredores comerciales del mundo. Desde sus puertos salen millones de toneladas de productos agrícolas provenientes de Rusia, el mayor exportador mundial de trigo, y Ucrania, uno de los actores más relevantes en maíz, trigo y aceite de girasol. Sin embargo, la escalada militar de las últimas semanas modificó el escenario. Según datos del Ministerio de Infraestructura de Ucrania, durante julio se registraron 35 ataques contra embarcaciones en puerto, 22 en alta mar y 67 impactos sobre infraestructura portuaria, cifras muy superiores a las observadas durante todo 2025. Como consecuencia, varias compañías navieras comenzaron a reducir operaciones y algunas suspendieron nuevas cargas en la zona.

La logística internacional vuelve a convertirse en un factor de riesgo

La interrupción parcial de las operaciones ya comienza a sentirse sobre la logística global. La naviera rusa FESCO suspendió nuevos embarques por el Mar Negro después de que uno de sus buques fuera alcanzado por un dron ucraniano. Al mismo tiempo, los ataques sobre la infraestructura cercana a Odesa, desde donde normalmente sale más del 90% de las exportaciones agrícolas ucranianas, limitan la capacidad de embarque. Aunque Kiev trabaja para ampliar rutas alternativas por vía terrestre y fluvial, las autoridades reconocen que esas opciones solo podrán absorber cerca de la mitad del volumen habitual hacia finales de agosto. Este escenario agrega presión sobre una cadena de suministro que ya enfrenta dificultades en Medio Oriente y otros corredores estratégicos.

Mar Negro: la guerra golpea el comercio mundial de granos y dispara los costos logísticos

La creciente inseguridad elevó significativamente el costo de operar en la región. De acuerdo con estimaciones del mercado marítimo, el alquiler diario de buques tanque que operan en el Mar Negro superó los 300.000 dólares por día, frente a poco más de 200.000 dólares registrados apenas una semana antes. Paralelamente, los seguros de guerra para ingresar a puertos de la región pasaron de aproximadamente 1% al 2% del valor del buque, lo que representa cientos de miles de dólares adicionales por viaje. Para el comercio internacional, estos incrementos terminan trasladándose a los costos finales de transporte, seguros y comercialización de materias primas.

Qué puede significar para América Latina y los mercados agrícolas

Si bien América Latina no depende logísticamente del Mar Negro, la región sí está profundamente vinculada a su evolución a través de los precios internacionales. Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay compiten en varios mercados con los granos originados en Rusia y Ucrania, mientras que otros países latinoamericanos son grandes importadores de trigo y fertilizantes. Una reducción prolongada de las exportaciones desde el Mar Negro podría sostener los precios internacionales de algunos commodities agrícolas, generar nuevas oportunidades comerciales para exportadores latinoamericanos y, al mismo tiempo, aumentar los costos para industrias consumidoras y países importadores. La evolución del conflicto vuelve a demostrar que la geopolítica continúa siendo uno de los principales factores que condicionan la seguridad alimentaria y la estabilidad de los mercados agroalimentarios globales.

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