Menos uva chilena sostiene el equilibrio del mercado estadounidense
La caída de los envíos desde Chile y la regularidad de Perú mantienen estables los precios de la uva de mesa en EE.UU., con un mercado bien abastecido.
El mercado estadounidense de uva de mesa comenzó 2026 con un escenario de mayor estabilidad, luego de un cierre de año marcado por semanas en las que la demanda superó a la oferta. El factor clave detrás de este nuevo equilibrio es la menor disponibilidad de fruta proveniente de Chile, combinada con envíos constantes desde Perú, que permiten ordenar el flujo comercial hacia uno de los principales destinos de la fruta sudamericana.
De acuerdo con referentes del sector, el mercado de Estados Unidos puede absorber de manera saludable entre 3,5 y 4 millones de cajas por semana. Cuando los despachos superan ese rango, los precios tienden a ajustarse a la baja, mientras que volúmenes por debajo de 3 millones de cajas generan escasez y presiones alcistas.
Tras dos semanas de envíos elevados hacia el final de 2025, cuando las exportaciones combinadas de Perú y Chile superaron los 4 millones de cajas, la semana 1 de 2026 mostró un volumen total cercano a 3,5 millones de cajas, por debajo de lo esperado por el mercado. Sin embargo, lejos de generar tensión, este nivel fue interpretado como una señal de normalización y estabilidad.
En comparación con campañas anteriores, el flujo desde Sudamérica se presenta más previsible, una situación explicada principalmente por el menor aporte chileno.
Ajuste chileno y regularidad peruana
Los registros semanales indican que Perú mantiene despachos muy estables, cercanos a 3,1 millones de cajas por semana, tanto en la temporada pasada como en la actual. Chile, en cambio, muestra una caída significativa: mientras en la semana 2 de 2025 había exportado alrededor de 1,4 millones de cajas, en el mismo período de 2026 el volumen se redujo a aproximadamente 500.000 cajas.
Tras varias semanas con cifras por debajo de lo previsto, el sector comenzó a asumir que la producción exportable chilena será alrededor de 10 % menor esta temporada. El ajuste, no obstante, no es uniforme en todo el país. La zona central, que coincide en ventana comercial con Perú y abastece actualmente al mercado estadounidense, registra una caída más pronunciada.
Este retroceso responde en buena medida a un proceso de recambio varietal, en el que se están reemplazando plantaciones antiguas por nuevas. Este tipo de transición suele demandar entre tres y cuatro años, lo que reduce la oferta disponible en el corto plazo. Además, parte de las nuevas plantaciones se localizan más al sur, lo que desplaza el ingreso de fruta hacia ventanas más tardías, principalmente hacia fines del primer trimestre.
A este contexto productivo se suma una desventaja operativa frente a Perú. Las uvas chilenas deben someterse a procesos de fumigación previos al ingreso a Estados Unidos, lo que implica elevar la temperatura del fruto y afectar su vida poscosecha. Perú, en cambio, opera bajo tratamiento en frío, manteniendo intacta la cadena térmica, un aspecto clave para la calidad final. Esta diferencia ha llevado a que los compradores estadounidenses muestren una preferencia creciente por la fruta peruana.
Como resultado, Chile estaría reorientando su estrategia exportadora, apuntando a ganar protagonismo más adelante en la temporada, cuando los volúmenes peruanos comiencen a disminuir.
Precios estables y consumo dinámico
La menor presión de oferta desde Chile permitió que el mercado estadounidense alcance un punto de balance, con volúmenes suficientes para abastecer sin generar sobreoferta. Actualmente, los precios se ubican en un rango de US$ 30 a US$ 34 por caja, con promociones puntuales cercanas a US$ 28, lo que representa una baja de alrededor de US$ 10 por caja frente a los valores del mes anterior.
Este ajuste mejora la accesibilidad para el consumidor y favorece la rotación en góndola, con promociones que podrían extenderse hasta mediados de febrero. El escenario resulta positivo tanto para los productores, que mantienen rentabilidad, como para los retailers, que reciben fruta fresca de manera sostenida, impulsando la recompra.
Hacia adelante, se espera que Perú comience a reducir gradualmente sus volúmenes entre las semanas 4 y 8, marcando el inicio del cierre de su campaña. Aun así, el desempeño del origen ya es evaluado como sólido, sustentado en calidad constante y logística eficiente.
El valle de Ica vuelve a destacarse como uno de los principales polos de producción de uva de mesa a nivel mundial, un diferencial que hoy se traduce en liderazgo comercial en el mercado estadounidense, en un momento en el que el equilibrio entre oferta y demanda juega a favor de toda la cadena.

