Las ventas de huevos repuntan en Brasil, pero los costos siguen asfixiando al productor
El consumo mostró señales de recuperación en enero y dio algo de aire al sector avícola. Sin embargo, el alto precio de los insumos mantiene los márgenes en terreno negativo y limita las inversiones.
El crecimiento de las ventas de huevos registrado en enero trajo cierto alivio a la cadena avícola brasileña, aunque todavía no alcanza para recomponer la rentabilidad de los productores. A pesar de un mercado más activo, los elevados costos del alimento balanceado y otros insumos continúan diluyendo los márgenes, obligando a los avicultores a operar con extrema cautela en materia de flujo de caja y decisiones de inversión.
Desde el Instituto Brasileño del Huevo, su presidente Edival Veras advierte que el sector sigue atravesando un fuerte descalce entre precios y costos. Si bien reconoce una leve mejora reciente en las cotizaciones, remarca que el margen negativo persiste, lo que tiende a frenar nuevas inversiones e incluso podría derivar en ajustes en la producción.
Según el dirigente, estos vaivenes suelen generar distorsiones en el mercado, con impacto directo tanto en la oferta como en los precios al consumidor. El escenario deseable, señala, es aquel en el que producción y consumo evolucionan de manera equilibrada, permitiendo una remuneración razonable para el productor sin tensionar el bolsillo del consumidor.
Un mercado interno dominante y exportaciones aún marginales
Las exportaciones aportan cierto sostén coyuntural, pero su peso estructural sigue siendo limitado. Actualmente, alrededor del 99 % de la producción brasileña de huevos se destina al mercado interno, lo que expone al sector a las oscilaciones del consumo doméstico y de los costos locales.
Aun así, desde el Instituto destacan buenas perspectivas a mediano plazo vinculadas a la apertura de nuevos mercados internacionales, apalancadas en la calidad del producto brasileño y el buen estatus sanitario de su avicultura.
Costos, insumos y señales del mercado
El mayor consumo de proteínas más accesibles, como huevos y carne aviar, juega a favor de la demanda. No obstante, los costos siguen siendo el principal cuello de botella. La planificación productiva depende de múltiples variables: condiciones climáticas, precios del maíz y la soja, logística e infraestructura, factores que reducen la capacidad del productor para capitalizar los picos de consumo.
Los datos del Cepea refuerzan este diagnóstico. De acuerdo con Claudia Scarpelin, investigadora responsable del mercado de huevos, la suba reciente de precios no alcanzó para compensar las pérdidas acumuladas.
En términos históricos, el promedio parcial de enero se ubica por debajo de los valores de diciembre y de enero de 2025. Incluso con el repunte de los últimos días, los precios diarios aún no regresaron a los niveles previos a las fuertes caídas de fines del año pasado.
Otro punto crítico es el deterioro del poder adquisitivo del productor frente a los insumos clave. Según Cepea, la relación de precios entre el huevo y el maíz y la harina de soja sigue empeorando, ya que las devaluaciones más intensas del huevo presionaron negativamente esa ecuación.
A corto plazo, Cepea prevé precios firmes, impulsados por el regreso a clases en febrero, que suele fortalecer la demanda. En contrapartida, las altas temperaturas en algunas regiones productoras mantienen al sector en alerta por su posible impacto sobre la productividad.
El mercado reacciona al aumento de la demanda, pero lo hace en un contexto donde la urgencia productiva pesa más que una rentabilidad holgada. Mientras los costos continúen elevados, el crecimiento de las ventas seguirá funcionando como un ajuste necesario, más que como una verdadera recuperación para el productor.

