Uruguay y Argentina apuntan al 25% del nuevo cupo de carne de la UE
El acuerdo Mercosur-Unión Europea abre un contingente de 99 mil toneladas de carne vacuna. Argentina y Uruguay buscarían acceder a una cuarta parte cada uno.
La entrada en vigor provisional del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea abre una nueva etapa para el comercio de carne vacuna sudamericana, con la creación de un contingente de 99 mil toneladas con preferencia arancelaria, un cupo que podría ser aprovechado principalmente por Argentina y Uruguay, con una participación estimada del 25% para cada país.
La puesta en marcha del tratado implicará además cambios relevantes para el comercio cárnico. Tras la ratificación y promulgación del acuerdo por parte de Argentina y Uruguay, ambos países dejarán de pagar el arancel del 20% correspondiente a la cuota Hilton, lo que mejora las condiciones de acceso al mercado europeo.
Al mismo tiempo, comenzará a aplicarse el nuevo contingente arancelario acordado en el marco del tratado entre Mercosur y la Unión Europea, que permitirá exportar carne vacuna con un arancel preferencial del 7,5%.
El mecanismo de implementación será gradual. El cupo se habilitará de manera escalonada durante cinco años, con una liberación anual del 20% del volumen total.
Esto significa que en el primer año de vigencia el contingente disponible será de 19.800 toneladas, volumen que podrá comenzar a utilizarse desde mayo, una vez activado el acuerdo.
Según explicó Valeria Csukasi, subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, el esquema prevé que el contingente total se habilite progresivamente hasta alcanzar el volumen completo de 99 mil toneladas.
La cuota también establece condiciones específicas para el tipo de producto exportado. El acuerdo fija que el 55% del contingente deberá corresponder a carne bovina enfriada, equivalente a 54.450 toneladas, mientras que el 45% restante podrá ser carne congelada, con un total de 44.550 toneladas.
Desde el punto de vista económico, el nuevo contingente representa una oportunidad relevante para los países del Mercosur. El Instituto Nacional de Carnes de Uruguay (INAC) estima que la cuota podría generar ingresos superiores a los 600 millones de dólares para la región.
La distribución del cupo entre los países del Mercosur aún se encuentra en discusión. En 2019 se había alcanzado un principio de acuerdo entre actores privados del sector cárnico para repartir el volumen disponible.
Ese esquema inicial planteaba que Brasil accedería al 37,5% del contingente, mientras que Argentina y Uruguay recibirían cada uno el 25%, y Paraguay el 12,5% restante.
Sin embargo, esta propuesta enfrenta actualmente cuestionamientos dentro del propio bloque. Exportadores y productores paraguayos no respaldan ese reparto, por lo que las negociaciones continúan abiertas entre los distintos actores del sector privado.
Una vez que se alcance un consenso entre los exportadores, el esquema final deberá ser presentado a los gobiernos del Mercosur para su validación.
En los últimos días también comenzaron a circular propuestas alternativas de distribución, especialmente desde Argentina. Algunas versiones indican que Argentina y Uruguay podrían buscar una mayor participación en el segmento de carne enfriada, que suele tener mayor valor comercial en el mercado europeo.
A cambio, ambos países podrían ceder una mayor proporción del cupo de carne congelada a Brasil y Paraguay, una fórmula que permitiría equilibrar los intereses de los distintos exportadores del bloque.
El mercado europeo es uno de los destinos más relevantes para la carne vacuna de alta calidad producida en el Mercosur. La región cuenta con una larga tradición exportadora hacia la Unión Europea, especialmente a través de contingentes como la cuota Hilton, orientada a cortes premium.
Con la apertura del nuevo cupo de 99 mil toneladas, el acuerdo comercial podría ampliar el acceso de los países sudamericanos al mercado europeo, aunque el verdadero impacto dependerá del reparto final del contingente y de la capacidad de cada país para aprovechar las nuevas condiciones comerciales.
Para Argentina y Uruguay, dos de los principales exportadores de carne vacuna del hemisferio sur, el nuevo esquema representa una oportunidad para consolidar su presencia en uno de los mercados más exigentes y mejor remunerados del mundo.

