México endurece su política comercial y aplica aranceles de hasta 50% a productos asiáticos
El Senado aprobó un paquete de aranceles que afectará a más de 1.400 productos provenientes de Asia, en un giro que alinea a México con la estrategia comercial de Estados Unidos.
México dio un giro relevante en su política comercial al aprobar un esquema de aranceles de entre 5% y 50% para más de 1.400 productos provenientes de países asiáticos, en una decisión que marca un cambio respecto al modelo de apertura que caracterizó al país durante las últimas décadas. La medida, avalada en el Senado con amplia mayoría, responde a los esfuerzos del gobierno de Claudia Sheinbaum por proteger a la industria local en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales y presiones externas, especialmente de Estados Unidos.
Según la iniciativa aprobada, los nuevos aranceles entrarán en vigor en enero de 2026 e impactarán en rubros tan diversos como textiles, metales, autopartes, productos electrónicos y maquinaria, afectando directamente a industrias que dependen de insumos provenientes de China, India, Corea del Sur y otros países asiáticos. El documento legislativo señala que la decisión se alinea en gran medida con la política estadounidense, que endureció restricciones para evitar que productos asiáticos ingresen indirectamente a su mercado a través de terceros países. Washington ha insistido en que México debe vigilar el llamado transbordo de mercancías chinas-una inquietud compartida también por Canadá, que el año pasado replicó aranceles elevados a vehículos eléctricos, acero y aluminio del gigante asiático.
Aunque Sheinbaum ha negado públicamente que exista coordinación explícita con Washington, la medida mexicana calza con el enfoque de endurecimiento comercial promovido por la administración estadounidense. Desde China, en cambio, la reacción fue inmediata: autoridades calificaron los nuevos aranceles como injustificados y perjudiciales, advirtiendo sobre posibles impactos en la relación bilateral. El sector productivo mexicano también ha expresado preocupación. Diversos fabricantes han advertido que el incremento de costos derivado de los nuevos impuestos podría trasladarse a los precios finales, presionando la inflación en 2026. Pese a ello, la Secretaría de Hacienda proyecta que los aranceles generarán ingresos adicionales cercanos a los 52.000 millones de pesos, lo que permitiría compensar parcialmente el impacto fiscal y fortalecer la recaudación en un año de desaceleración económica.
La votación reflejó tensiones internas, incluso dentro del oficialismo, donde algunos legisladores buscaban evitar confrontaciones con Asia, una región que consideran estratégica para diversificar las exportaciones mexicanas. Sin embargo, el bloque mayoritario respaldó la propuesta presidencial, argumentando que proteger la industria nacional era prioritario en un momento de fuerte competencia global. Un sector que enfrentará cambios inmediatos es el automotriz, ya que los vehículos importados desde China pagarán el arancel máximo de 50%, un incremento drástico si se considera que hace apenas seis años su presencia en el mercado mexicano era marginal. La industria local, que compite por atraer inversiones y mantener empleo, apoyó la medida al considerarla necesaria para evitar una entrada masiva de unidades asiáticas a precios más bajos.
Además del paquete arancelario, el Congreso otorgó a la Secretaría de Economía nuevas facultades para modificar gravámenes sin necesidad de aprobación legislativa cuando se trate de países sin un tratado de libre comercio vigente. Esta flexibilidad permitirá ajustes más rápidos ante cambios en el entorno internacional y será una herramienta clave en la próxima revisión del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, un proceso que exigirá negociación técnica y sensibilidad política.
El endurecimiento arancelario representa un punto de inflexión para la estrategia comercial de México. Tras décadas de promover apertura, el país adopta ahora un enfoque más defensivo, buscando equilibrar protección industrial, recaudación fiscal y estabilidad macroeconómica. Aunque los impactos serán visibles recién en los próximos meses, la medida confirma que la competencia geopolítica entre grandes potencias ya influye en la política económica mexicana y redefine su relación con Asia en un momento de reconfiguración de cadenas globales de suministro.

