México

México prevé aumentar 7 % sus importaciones de carne de pollo en 2026

El auge del turismo y el crecimiento del sector gastronómico impulsan la demanda. Las compras externas podrían superar 1,1 millones de toneladas el próximo año, según el USDA.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyecta que México incrementará en 7 % sus importaciones de carne de pollo en 2026, alcanzando 1,1 millones de toneladas métricas. La expansión del sector turístico y gastronómico aparece como el principal motor de este crecimiento, en un contexto donde la producción local aún no logra cubrir la creciente demanda interna.

De acuerdo con el informe del Servicio Agrícola Exterior (FAS) del USDA, el aumento responde al dinamismo del segmento HRI (hoteles, restaurantes e instituciones), que concentra una parte sustancial del consumo de proteínas avícolas en el país. A medida que el turismo se fortalece y la industria restaurantera se expande, los establecimientos requieren volúmenes constantes y de gran escala de carne de pollo para abastecer tanto al público local como a los visitantes internacionales.

"El crecimiento del turismo y el HRI eleva la demanda estructural de pollo procesado y refrigerado, lo que empuja las importaciones para satisfacer el consumo nacional", destaca el reporte del USDA.

México se mantiene como uno de los principales importadores mundiales de carne de pollo, con un consumo per cápita que ronda los 34 kilogramos anuales, muy por encima del promedio latinoamericano. Este comportamiento refleja la preferencia del consumidor mexicano por una proteína accesible, versátil y con precios relativamente estables frente a la carne de res o cerdo.

En 2025, el país ya había importado cerca de 1,03 millones de toneladas, principalmente desde Estados Unidos y Brasil, lo que consolidó su posición como mercado clave para los exportadores avícolas del continente. Para el año entrante, el USDA prevé que la demanda agregada continúe al alza, impulsada por la recuperación económica postpandemia y la mayor actividad en los destinos turísticos de Quintana Roo, Baja California Sur, Jalisco y la Ciudad de México.

Aunque la extensión del Decreto Presidencial Antiinflacionario expiró, el informe estima que las importaciones desde Brasil seguirán activas en 2026, ya que las inversiones logísticas y de infraestructura realizadas en los últimos años facilitarán el flujo comercial entre ambos países. La mejora en los corredores marítimos y sistemas de almacenamiento en frío ha permitido que los embarques brasileños mantengan competitividad frente a los productos estadounidenses.

La producción nacional, por su parte, se mantiene sólida pero aún limitada frente al aumento del consumo. La Unión Nacional de Avicultores (UNA) estima que México producirá más de 3,8 millones de toneladas de carne de pollo en 2026, con un crecimiento cercano al 2 %, impulsado por mejoras en eficiencia y bioseguridad. Sin embargo, esta expansión no será suficiente para compensar la brecha entre oferta y demanda, lo que refuerza la necesidad de mantener niveles altos de importación.

Los analistas prevén que la tendencia continuará mientras la demanda del canal HRI siga creciendo. En los principales polos turísticos, como Cancún, Los Cabos o la Riviera Nayarit, la apertura constante de nuevos restaurantes y hoteles incrementa la presión sobre el suministro doméstico, especialmente de productos como pechuga deshuesada, alas, muslos y cortes congelados destinados al consumo masivo.

Además, la diversificación de la oferta gastronómica -desde cadenas internacionales hasta emprendimientos locales de comida rápida- amplía la demanda de pollo procesado y listo para cocinar, un segmento donde las importaciones suelen cubrir más del 40 % del abastecimiento.

El USDA señala que México seguirá siendo el principal mercado de exportación de carne de pollo estadounidense, representando más del 20 % del total de envíos de EE. UU. al mundo. Sin embargo, la participación brasileña ha crecido de manera constante desde 2023, gracias a precios competitivos y nuevos acuerdos sanitarios.

En términos de política alimentaria, las autoridades mexicanas deberán equilibrar la apertura comercial con la protección del sector avícola local, que enfrenta desafíos vinculados al costo del maíz y la soya -ingredientes clave para el alimento balanceado- y a las fluctuaciones cambiarias.

El informe concluye que el aumento del consumo fuera del hogar seguirá siendo el principal factor de presión sobre las importaciones, especialmente en las regiones con mayor actividad turística. El país, en consecuencia, continuará dependiendo del comercio internacional para sostener el abastecimiento y estabilizar los precios en el mercado interno.

Agrolatam.com
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