México seguirá liderando compras globales de maíz
El país proyecta nuevas cifras récord en 2026, impulsado por la demanda pecuaria y una fuerte dependencia del maíz estadounidense.
México no afloja en el mercado internacional de granos. Tras cerrar 2025 como el mayor importador mundial de maíz, con 25,9 millones de toneladas adquiridas, las proyecciones para la campaña 2025/2026 anticipan que el volumen se mantendrá en torno a 26 millones de toneladas, consolidando un nuevo máximo histórico.
El dato surge de estimaciones del USDA, que atribuye la firme demanda al crecimiento sostenido del sector pecuario. La expansión de la producción bovina, porcina y avícola sostiene el consumo de maíz amarillo, base del alimento balanceado en el país.
Más del 99% de las compras externas provienen de Estados Unidos, que abastece casi la totalidad del mercado importador mexicano. Del total adquirido, el 97% corresponde a maíz amarillo, preferido por su mayor energía metabolizable, precios competitivos y disponibilidad constante durante todo el año.
Un dato que llamó la atención en 2025 fue el fuerte incremento de las importaciones de maíz blanco, que crecieron 288%, alcanzando cerca de 800 mil toneladas. Este movimiento se produjo tras la decisión del gobierno mexicano de revertir restricciones al maíz transgénico en febrero de 2025, en el marco de controversias comerciales vinculadas al T-MEC. Aunque México es autosuficiente en maíz blanco, ciertas regiones -como el noreste, el sureste y la península de Yucatán- optaron por abastecimiento externo por razones logísticas.
En paralelo, la producción doméstica muestra señales de recuperación. Para 2026 se proyecta un aumento del 12%, hasta 26 millones de toneladas, favorecido por mejores condiciones climáticas y la recuperación de embalses tras la prolongada sequía en Sinaloa. Sin embargo, el volumen estimado aún se ubica levemente por debajo del promedio de la última década.
El escenario confirma una realidad estructural: la producción nacional no logra cubrir el ritmo de crecimiento del consumo interno. Factores como costos de insumos, limitaciones de infraestructura y restricciones financieras continúan condicionando la expansión productiva.
Para el comercio regional, el posicionamiento de México como principal comprador global tiene implicancias directas en los flujos de América del Norte y en la dinámica de precios internacionales. El país seguirá siendo un actor determinante en el tablero global del maíz, con fuerte impacto en la agroindustria y en la cadena de proteínas animales.

