Nicaragua refuerza la lucha contra el gusano barrenador del ganado
El IPSA reportó más de 22.000 casos en animales y 174 en humanos. Las acciones se concentran en las zonas de mayor densidad ganadera para contener el avance del parásito.
El gusano barrenador del ganado (GBG) se ha convertido en una de las principales amenazas para la ganadería nicaragüense y, al mismo tiempo, un problema de salud pública. De acuerdo con datos del Instituto de Protección y Salud Agropecuaria (IPSA), hasta la fecha se han reportado 22.535 casos en distintas especies animales, además de 174 en humanos, lo que evidencia la magnitud del desafío sanitario.
El parásito afecta principalmente a los bovinos, con 15.505 animales infectados, aunque también se registran 3.394 cerdos, 1.179 caballos, aves y hasta perros. En personas, el mayor número de casos corresponde al departamento de Managua (67), seguido por Masaya y Chinandega.
Zonas más golpeadas
En el ámbito pecuario, Río San Juan encabeza la lista de territorios críticos con 3.549 reportes, seguido por el Caribe Sur, Rivas y Managua. Estas regiones combinan alta densidad de ganado con condiciones ambientales que favorecen la propagación del gusano barrenador, lo que dificulta su control.
El impacto no es solo económico. Las larvas de este parásito se instalan en heridas abiertas y se alimentan del tejido vivo, generando lesiones profundas que comprometen la salud de los animales y, en casos humanos, pueden derivar en infecciones graves si no se tratan a tiempo.
Frente al avance del GBG, el IPSA puso en marcha un plan intensivo de vigilancia y control, que contempla:
-
Visitas a más de 122.000 fincas y 13.000 hogares en todo el país.
-
Capacitación a productores y comunidades rurales sobre medidas de prevención y tratamiento.
-
Atención rápida en campo para detectar casos y aplicar medidas de control veterinario.
-
Campañas de control biológico y tratamientos específicos, con foco en departamentos de mayor riesgo.
La estrategia busca frenar la expansión de la plaga, garantizar la continuidad de la producción ganadera y proteger la salud de la población rural.
El gusano barrenador es un enemigo conocido en Centroamérica y el Caribe, donde ha generado históricamente brotes que afectan tanto a la producción agropecuaria como a la seguridad alimentaria. Nicaragua, por su posición geográfica y densidad ganadera, se encuentra en un punto crítico de la lucha contra el parásito.
Autoridades del IPSA subrayan que el desafío requiere de coordinación regional: compartir datos epidemiológicos, reforzar la cooperación en programas de control y asegurar que las medidas no se limiten a un solo país.
El problema va más allá de la sanidad animal: el avance del gusano barrenador pone en riesgo la seguridad alimentaria y el ingreso de miles de familias campesinas. Con el rodeo bovino como una de las bases de la economía rural, cada caso no atendido significa menos productividad, más gastos veterinarios y mayores pérdidas en la cadena cárnica y láctea.
En este contexto, la respuesta rápida, la vigilancia epidemiológica y la acción conjunta de productores, comunidades y autoridades se consolidan como las herramientas esenciales para contener al parásito.

