Paraguay define el futuro de la vacunación contra la aftosa hasta 2028
El país confirmó que mantendrá la vacunación hasta 2028 mientras avanza un debate técnico clave sobre la presión vacunal y el futuro del estatus sanitario.
Paraguay confirmó el 13 de abril que mantendrá la vacunación obligatoria contra la fiebre aftosa durante 2027 y 2028, según el presidente del Senacsa, José Carlos Martín, una decisión acordada con el sector productivo que marca el rumbo sanitario inmediato y define el posicionamiento del país en los mercados de carne.
El anuncio se dio tras las primeras reuniones de un comité de transición en el que participan productores y autoridades sanitarias. La hoja de ruta incluye sostener el esquema actual mientras se evalúan alternativas para modificar el sistema en los próximos años.
Presión vacunal en el centro de la decisión sanitaria
El punto que empieza a ordenar la discusión es la presión vacunal, es decir, la frecuencia con la que Paraguay aplica sus campañas contra la aftosa. El dato no pasa desapercibido: el país tiene la segunda mayor presión vacunal del mundo, solo por detrás de Corea del Sur, y la más alta de Sudamérica.
Este esquema permitió consolidar el estatus de libre de fiebre aftosa con vacunación, compartido con países como Uruguay, Botswana y Kuwait. Ese reconocimiento es clave para sostener exportaciones, aunque implica costos operativos y exigencias para toda la cadena ganadera.
El Senacsa puso sobre la mesa cuatro alternativas para avanzar hacia un nuevo modelo sanitario, que ahora están siendo evaluadas por el sector productivo. La definición final dependerá de los consensos que se logren en esta etapa.
Paraguay fortaleció su sistema de trazabilidad e identificación animal, incorporando herramientas que permiten un mayor control sanitario y seguimiento de los rodeos. Desde el organismo destacan que este avance mejora la capacidad de respuesta ante eventuales riesgos sanitarios.
Las autoridades sostienen que el país está en condiciones técnicas de avanzar hacia cambios más profundos, aunque sin acelerar los tiempos. El proceso contempla una transición de entre 24 y 36 meses, con el objetivo de garantizar estabilidad sanitaria y previsibilidad para el negocio ganadero.
Paraguay también trabaja con respaldo de organismos internacionales como la Organización Mundial de Sanidad Animal y PANAFTOSA, lo que aporta validación técnica al camino que se está evaluando.
El país será sede en noviembre de un congreso regional de sanidad animal, lo que lo coloca en una posición relevante dentro de la agenda internacional.
La discusión avanza entre posiciones diferentes dentro del sector, con productores que priorizan la seguridad sanitaria y otros que ven margen para reducir costos y ajustar el esquema de vacunación, en línea con prácticas que se observan en otros mercados.

