Ganadería y parasitosis: un factor clave que afecta el resultado económico
Las parasitosis siguen siendo una de las principales causas de pérdidas económicas en la ganadería latinoamericana, con impactos directos en kilos producidos y rentabilidad.
Las enfermedades parasitarias en bovinos continúan siendo uno de los desafíos sanitarios más relevantes para la ganadería de América Latina, especialmente en regiones tropicales y subtropicales donde las condiciones climáticas favorecen su desarrollo. Garrapatas, moscas, larvas cutáneas y parásitos internos afectan de manera directa la salud animal, la eficiencia productiva y los resultados económicos de los sistemas ganaderos.
En climas cálidos y húmedos, los ectoparásitos encuentran un ambiente ideal para completar su ciclo de vida sobre el animal. La presencia de garrapatas y moscas genera estrés, lesiones en la piel, pérdida de sangre y transmisión de enfermedades, lo que se traduce en menor consumo de alimento y reducción de la ganancia de peso. En muchos casos, estos efectos se acumulan a lo largo del ciclo productivo, afectando tanto la producción de carne como de leche.
A este impacto visible se suma el daño provocado por los parásitos internos, que muchas veces pasan desapercibidos. Al desarrollarse dentro del organismo, compiten por los nutrientes ingeridos por el bovino y comprometen su absorción, generando cuadros de mal aprovechamiento del alimento, debilitamiento general y menor desempeño productivo. El ciclo de estos parásitos, que involucra al animal y al ambiente, permite que la infestación se mantenga durante meses si no se implementan estrategias de control adecuadas.
En diversas zonas de Sudamérica, las larvas cutáneas asociadas a moscas también representan un problema recurrente. Estas infestaciones generan lesiones que afectan el bienestar animal y reducen el valor productivo del ganado, además de aumentar los costos de manejo y sanidad.
El impacto económico de las parasitosis es significativo. Estudios técnicos estiman que una infestación puede provocar pérdidas de hasta 50 kilos o más por animal, una cifra que, multiplicada por el tamaño del rodeo, representa un golpe directo a la rentabilidad del productor. A esto se suman los costos indirectos derivados de tratamientos, mano de obra adicional y mayor tiempo para alcanzar el peso de faena.
Las parasitosis están estrechamente vinculadas a factores ambientales como la pluviosidad, la temperatura y la humedad, por lo que su incidencia suele incrementarse en determinadas épocas del año. En este contexto, el control sanitario deja de ser una práctica puntual y pasa a ser una herramienta estratégica de gestión productiva, clave para sostener la competitividad de la ganadería regional.
En un escenario de márgenes ajustados y mayores exigencias productivas, el manejo eficiente de los parásitos no solo impacta en la sanidad del rodeo, sino que define buena parte del resultado económico del negocio ganadero en América Latina.

