El azúcar vuelve a dispararse y el mercado teme una escasez global por el clima
Los futuros del azúcar alcanzaron máximos de varias semanas tras nuevas previsiones de déficit mundial y la preocupación por el impacto del monzón en India y El Niño sobre la oferta.
Los precios internacionales del azúcar registraron una fuerte suba este lunes después de que nuevas proyecciones apuntaran a un déficit mundial para la campaña 2026/27. La incertidumbre sobre las lluvias del monzón en India y el posible impacto de El Niño sobre los principales países productores alimentaron las compras en las bolsas de Nueva York y Londres, llevando las cotizaciones a sus niveles más altos de las últimas semanas.
En el mercado de ICE Futures US, el contrato de azúcar crudo para octubre cerró en 15,01 centavos de dólar por libra, con un incremento de 35 puntos y el valor más elevado en tres semanas. En tanto, el contrato de azúcar blanca negociado en ICE Europe, en Londres, finalizó la rueda en US$469,50 por tonelada, alcanzando su precio más alto en dos semanas.
El movimiento responde principalmente a un cambio en las expectativas sobre el balance mundial. Varias consultoras especializadas revisaron sus estimaciones durante los últimos días y coinciden en que la oferta podría resultar insuficiente para cubrir la demanda durante el próximo ciclo comercial.
Una de ellas modificó su previsión de un pequeño superávit hacia un déficit para la campaña 2026/27, mientras que otras elevaron de manera significativa sus cálculos sobre la falta de azúcar disponible. El cambio de perspectiva llevó a los operadores a reposicionarse en el mercado de futuros, impulsando las cotizaciones en ambas bolsas.
India y El Niño concentran la atención del mercado
La evolución del clima en India, segundo mayor productor mundial de azúcar, se convirtió nuevamente en uno de los principales factores que siguen de cerca los inversores. Las previsiones oficiales indican que las lluvias del monzón durante agosto y septiembre podrían ubicarse por debajo del promedio histórico, un escenario que genera dudas sobre el desarrollo de los cañaverales durante la etapa más importante del ciclo productivo.
Aunque las precipitaciones mejoraron respecto de los niveles observados a fines de junio, los especialistas continúan observando con atención el comportamiento climático porque los próximos meses serán determinantes para definir el rendimiento de la cosecha.
A esa incertidumbre se suma la evolución del fenómeno El Niño, que podría modificar los patrones de lluvia en varios de los principales países productores de caña de azúcar. Brasil, India y Tailandia aparecen entre las regiones donde las condiciones meteorológicas podrían afectar tanto los rendimientos agrícolas como la disponibilidad global del producto.
Las expectativas del mercado también reflejan que la producción brasileña podría mostrar una ligera reducción durante la campaña 2026/27. Aunque se espera una mayor molienda de caña, una menor proporción de esa materia prima sería destinada a la fabricación de azúcar debido al atractivo que mantiene la producción de etanol.
Esta combinación de factores alimenta la percepción de un mercado con menor disponibilidad durante los próximos meses, especialmente si las condiciones climáticas limitan la recuperación de la oferta en Asia y Sudamérica.
El mercado ya descuenta un escenario con menor disponibilidad de azúcar
Las perspectivas difundidas por operadores y analistas internacionales coinciden en que el mercado podría pasar de un amplio excedente registrado en la campaña anterior a un balance mucho más ajustado durante 2026/27.
Las estimaciones privadas muestran diferencias sobre la magnitud del déficit, pero todas apuntan en la misma dirección: una producción global más limitada frente a una demanda que continúa creciendo.
El comportamiento del clima será determinante para confirmar o modificar las actuales proyecciones. Las próximas semanas serán especialmente importantes para seguir la evolución del monzón en India y las condiciones meteorológicas en Brasil, dos países que desempeñan un papel decisivo en el abastecimiento mundial de azúcar.
Mientras tanto, los mercados ya comenzaron a incorporar ese riesgo en las cotizaciones. La recuperación observada en Nueva York y Londres refleja que los operadores anticipan un período de mayor volatilidad, donde cualquier cambio en las perspectivas de producción o en las condiciones climáticas podría traducirse rápidamente en nuevos movimientos de precios.

